La gobernadora del Distrito 4975 de Rotary recorrió medios locales junto a referentes del club carmelitano. En la entrevista habló de la caída de la membresía, del avance del individualismo y de la necesidad de adaptar la acción social a nuevas problemáticas, como la salud mental y la violencia.
La gobernadora de Distrito de Rotary, Graciela Fernández, visitó ayer Carmelo y desarrolló una recorrida por medios locales junto a los rotarios Amelia Pochellú, Carlos Buján y Horacio Neves. Durante la entrevista, la dirigente puso el foco en uno de los principales desafíos que atraviesa actualmente la organización: la dificultad para sumar y retener socios en un contexto social marcado por el individualismo y la menor disposición al compromiso sostenido.
Fernández señaló que el distrito se mantiene en niveles similares de membresía a los del inicio de su gestión y reconoció que, aunque se registran nuevos ingresos, también se producen bajas, muchas de ellas por razones de edad y fallecimientos. A su juicio, Rotary no está logrando “enamorar” a suficientes personas de la comunidad para que asuman una participación estable, pese a que existe un número importante de colaboradores que acompañan acciones concretas sin integrarse formalmente a los clubes.
La gobernadora sostuvo que esa realidad no responde únicamente a una crisis interna de Rotary, sino a un cambio más amplio en la vida social. Según planteó, muchas personas siguen dispuestas a ayudar, pero prefieren hacerlo desde lugares menos exigentes en tiempo, presencia y obligaciones institucionales. También mencionó que el costo económico de pertenecer a la organización puede pesar al momento de tomar la decisión de incorporarse.
En ese marco, defendió la necesidad de que Rotary siga abriéndose a nuevas formas de trabajo y a temas que hoy atraviesan a la sociedad. Destacó que la institución ha incorporado áreas como la salud mental, la construcción de paz, el empoderamiento de niñas y adolescentes, la salud materno-infantil y el medio ambiente. También remarcó que los clubes trabajan cada vez más en articulación con otras organizaciones, fundaciones y organismos públicos.
Consultada sobre las preocupaciones sociales que hoy aparecen con más fuerza en el territorio, Fernández señaló a la violencia y a la salud mental como dos de las alertas principales. En ese sentido, sostuvo que Rotary busca promover la tolerancia, la inclusión y la educación para la paz, especialmente entre niños y jóvenes, y subrayó que también es necesario “atender al individuo” en una sociedad que, pese a la hiperconectividad, muchas veces ha perdido el vínculo personal, el cara a cara y las redes de contención más próximas.
Durante la entrevista también intervino Carlos Buján, quien vinculó la crisis de membresía con un fenómeno global y no exclusivamente local. Recordó que la captación de socios es hoy una prioridad de Rotary Internacional y afirmó que la organización enfrenta una suerte de “puerta giratoria”, en la que ingresan nuevos integrantes, pero salen casi en la misma proporción. A su entender, Rotary ha perdido atractivo frente a otras instituciones que realizan tareas similares con menos exigencias económicas y de asistencia.
Buján consideró además que la imagen pública resulta clave para revertir esa situación, porque la comunidad debe conocer mejor qué hace Rotary y cuál es el alcance de sus obras. Mencionó, entre otras acciones, el banco de elementos ortopédicos, el apoyo a comedores y centros educativos, y remarcó que la credibilidad construida por el club carmelitano a lo largo de las décadas sigue siendo uno de sus mayores activos.
En ese punto, recordó que el Club Rotario Carmelo se encamina a celebrar 90 años de vida institucional en febrero de 2027. Para Buján, esa permanencia histórica no solo habla de continuidad, sino también de la confianza ganada en la comunidad. “Rotary cumple”, resumió, al reivindicar la trayectoria de una institución que, dijo, ha volcado durante décadas sus esfuerzos y recursos al servicio de la ciudad.


























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