Carmelo despidió este 17 de abril de 2026 al artista plástico Ricardo Rodríguez, conocido por todos como “Bachicha”, una figura entrañable de la vida cultural local y un nombre ligado desde hace años a la pintura, la docencia artística y la identidad de la ciudad. Su fallecimiento fue informado y replicado por medios de la zona.
Más que un expositor frecuente, Rodríguez fue un creador con presencia constante en la vida cultural carmelitana. En 2022 presentó en la Casa de la Cultura una muestra concebida a partir de la experiencia del encierro y de la pandemia, una serie en la que, según la crónica de entonces, retrató tristezas, pérdidas, ansiedades y cambios de época. En esa ocasión, la Dirección de Cultura destacó públicamente su “invalorable aporte” al arte y a la cultura.
Su trayectoria siguió activa en los años recientes. En 2024, la Casa de la Cultura celebró su 45.º aniversario con la inauguración de Vivencias, una exposición de Rodríguez presentada como un recorrido por su trayectoria y por algunas de sus obras más significativas. Ese mismo año, su taller de pintura volvió a mostrar otra faceta central de su legado: la formación de nuevas generaciones de artistas en Carmelo.
“Bachicha” también dejó huella fuera de las salas de exposición. En una entrevista publicada en 2023, recordó el mural realizado más de dos décadas antes en la estación de AFE de Cufré, una obra nacida de relatos, recuerdos y leyendas del lugar. Allí definió una idea que resume bien su manera de entender el arte: no copiar, sino transformar en imágenes lo que se piensa, lo que se siente y lo que una comunidad cuenta de sí misma.
Su vínculo con la cultura local también estuvo marcado por la memoria agradecida. En un homenaje al maestro Hugo Dupré, en 2023, Rodríguez recordó que había sido su alumno y que fue gracias a él que se inició en la pintura. Ese testimonio ayuda a entender la cadena de transmisión que hoy se vuelve más visible: Bachicha no solo pintó, también continuó una tradición, la enseñó y la compartió.
Con la muerte de Ricardo Rodríguez se va un artista, pero queda una obra dispersa en muestras, talleres, murales y recuerdos de alumnos, colegas y vecinos. En ciudades como Carmelo, donde la cultura también se construye desde la cercanía, hay nombres que terminan siendo parte del paisaje afectivo. “Bachicha” fue uno de ellos.

























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