El 26 volvió a repetirse en Carmelo como una fecha marcada en el calendario de un grupo de mujeres que decidió transformar una experiencia personal en acción pública. El Colectivo Por Vida salió nuevamente a Plaza Artigas con su consigna directa: “No te drogues”.
La escena fue sencilla. Carteles, volantes y diálogo. Sin escenario ni estridencia. La plaza, como punto de encuentro habitual de la ciudad, se convirtió otra vez en espacio de interpelación. No hubo discursos formales, sino conversaciones breves, intercambio con vecinos y un mensaje insistente sobre los efectos del consumo problemático de drogas.
El flagelo atraviesa a la comunidad de forma silenciosa. Familias que enfrentan situaciones de adicción, jóvenes expuestos a circuitos de consumo cada vez más visibles y entornos sociales que buscan respuestas. En ese contexto, el colectivo —integrado mayoritariamente por madres y familiares— sostiene una presencia constante que apunta a la prevención y a la sensibilización.
La elección del espacio público no es casual. Plaza Artigas funciona como escenario simbólico: allí confluyen generaciones, rutinas y miradas. El mensaje, repetido mes a mes, intenta instalar el tema sin eufemismos y sin consignas ambiguas.
Desde su conformación, el grupo ha centrado su trabajo en dos líneas: la concientización ciudadana y el llamado a las autoridades para reforzar políticas de prevención, asistencia y acompañamiento. La problemática, coinciden, requiere coordinación institucional y respuestas sostenidas.
La jornada no cerró con cifras ni anuncios. Terminó como comenzó: con presencia. En una ciudad de escala humana, el gesto de ocupar la plaza se convierte en una forma de recordatorio colectivo. El mensaje es breve. El desafío, en cambio, es prolongado.



























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