El ministro del Interior participó en Carmelo de la reinauguración del local de la Comisaría Especializada en Violencia Doméstica y de Género. Tras la actividad, mantuvo una conferencia de prensa con periodistas, en la que fue consultado por el alcance del Plan Nacional de Seguridad, el aumento de denuncias por violencia basada en género, las críticas de la oposición, la situación de inseguridad en ciudades del interior y la estrategia contra el narcotráfico.
Pregunta. En el marco del Plan Nacional de Seguridad, ¿en qué se pueden ver reflejados hoy los carmelitanos?
Respuesta. Hoy es un ejemplo de lo que es el despliegue de un plan que se inició hace algún tiempo. Su diseño programático escrito fue presentado hace aproximadamente un mes, pero la acción de hoy, la inauguración de este destacamento especializado en violencia de género, es un ejemplo claro de lo que significa llevar al territorio los principales ejes del plan. Uno de esos ejes es, precisamente, la violencia basada en género.
P. ¿Es uno de los puntos más importantes para los vecinos?
R. Sí. En materia de denuncias de violencia basada en género aspiramos a que las denuncias incluso suban. Contar con una atención personalizada, dedicada y especializada para este tipo de problemática tiene que lograr acercar a las víctimas al Estado y a la Policía, para obtener una respuesta más adecuada. Esperamos que las denuncias suban, y eso, en este caso, no es una mala noticia. Por el contrario, significa el empoderamiento de las víctimas y su acercamiento a la Policía cuando lo necesitan.
P. Después de la presentación del plan, la oposición continuó realizando críticas. ¿Por qué cree que ocurrió?
R. La oposición tiene el legítimo derecho de controlar al Gobierno y ejerce esa función, que le corresponde por definición. Lo que nosotros hemos cuestionado muchas veces es tomar la seguridad pública como motivo electoral. Falta mucho tiempo para las elecciones y la mejor forma de trabajar en seguridad no es optimizar electoralmente el tema, sino colaborar, dialogar y sentarse seriamente a proponer soluciones. Eso es lo que necesitamos como país.
P. Más allá de lo que indican las estadísticas de denuncias, se percibe un aumento de la inseguridad, incluso en ciudades pequeñas como Carmelo, donde se registran robos y delitos durante la madrugada. ¿Cómo se aborda esa realidad en el interior?
R. La inseguridad viene teniendo un crecimiento sostenido en algunos delitos, y en general es un fenómeno que se arrastra desde hace muchos años. Sabemos que existe una problemática vinculada al tráfico y al consumo de drogas. Hay una realidad social que rodea todo lo asociado al consumo.
Estamos trabajando en todos los niveles: desde el combate a las estructuras más altas del narcotráfico hasta los niveles más bajos, donde muchas veces aparecen personas en una situación prácticamente de esclavitud frente al consumo de drogas.
P. ¿Cuál es el nivel más alto de esa estrategia contra el narcotráfico?
R. Los niveles más altos del narcotráfico están dados por las cúpulas de las organizaciones criminales. Allí estamos peleando, y estamos peleando fuerte. Comenzamos un operativo que terminó con casi 50 personas detenidas y formalizadas. En esa operación se consiguieron ocho imputaciones por lavado de activos. Eso quiere decir que estamos actuando no solo contra la cúpula del narcotráfico, sino contra su principal insumo, que es el dinero, porque esto es por plata.
P. Usted recibió críticas por aquella frase sobre que “se perdió la lucha contra el narcotráfico”. ¿Sostiene esa afirmación?
R. Ya aclaramos varias veces que no se puede ser tan literal en la comprensión de esa expresión. Lo que sostuvimos es que el narcotráfico no es un fenómeno militar, que no se combate con guerras o con armas, sino con mecanismos mucho más sofisticados. Por ejemplo, persiguiendo el lavado de activos, como estamos haciendo, y decapitando a las organizaciones mediante el encarcelamiento de sus principales responsables. Esa es la verdadera lucha contra el narcotráfico.
P. En el interior se han realizado algunas reuniones de seguridad. ¿Habrá también un plan específico para el interior del país?
R. El plan de seguridad pública se coloca en cada realidad y en cada departamento. La idea es trabajar de acuerdo con las particularidades de cada territorio.
P. Ministro, ¿se siente seguro? ¿Cambió su seguridad personal?
R. Las necesidades de la función nos obligaron a tener algunos protocolos que debemos cumplir, no solamente en mi caso, sino también para el personal a cargo que cumple esas tareas.
P. ¿Eso afecta su vida cotidiana?
R. Afecta, claro. Pero lo hacemos con gusto, porque es parte de la función, y asumimos la función con mucho compromiso.

























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