La Casa de la Cultura de Carmelo volvió a llenarse en el cierre del ciclo 2026 de Jueves en el Patio. Las sillas ocupadas, el murmullo previo y la luz tibia sobre el escenario repetían una escena habitual. Sin embargo, esta vez el aire tenía otro espesor. La noche no fue solo de clausura: fue de memoria.
En ese patio que ya forma parte de la identidad cultural de la ciudad, el nombre del doctor Marcelo Roselli quedó grabado para siempre en una placa descubierta junto a su familia. El reconocimiento tuvo la palabra del intendente de Colonia, Guillermo Rodríguez, quien habló no solo como autoridad, sino desde una cercanía personal.
Rodríguez recordó a Roselli como el impulsor de los ciclos culturales que transformaron el patio en punto de encuentro. “No fue solo una iniciativa; fue una convicción”, evocó. Destacó su empeño por sostener la cultura como espacio de comunidad, incluso en momentos en que resultaba más sencillo postergar que construir.
Pero el homenaje tuvo una dimensión íntima. El intendente lo definió también como amigo y como parte de su propia historia familiar. Esa doble condición —la pública y la privada— atravesó el discurso y dio a la ceremonia un tono contenido, sin estridencias, pero profundamente sentido.
La placa descubierta no fue un gesto protocolar. Fue, en palabras del jefe departamental, la forma de “perpetuar un sueño compartido”. El patio que Roselli imaginó y defendió ahora lleva su nombre, como una manera de que cada aplauso futuro conserve algo de su impulso.
La velada concluyó con música y con un silencio respetuoso que precedió al aplauso final. Carmelo no solo cerró un ciclo cultural: renovó un recuerdo.

























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