La detección en China de residuos de imidocarb por encima del límite permitido en carne producida por el Frigorífico Tacuarembó volvió a poner bajo análisis los controles sanitarios que se aplican en Uruguay.
El sistema oficial no está dirigido únicamente a la carne de exportación. El Programa Nacional de Residuos Biológicos del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca controla alimentos cárnicos destinados tanto al mercado interno como al exterior.
Según información oficial, el programa realiza entre 7.000 y 8.000 muestras por año y monitorea más de 170 compuestos en establecimientos ganaderos y plantas de faena.
El imidocarb es un medicamento veterinario autorizado para tratar enfermedades transmitidas por la garrapata. Su uso no está prohibido, pero exige respetar un período de espera de 213 días antes de enviar el animal a faena.
La detección de un residuo tampoco significa, por sí sola, que la carne sea insegura: el punto crítico es si la concentración supera el límite máximo permitido.
En el caso que motivó la suspensión del Frigorífico Tacuarembó, el MGAP informó que China detectó un nivel superior al admitido en ese mercado, pero no publicó la concentración encontrada.
La investigación oficial busca ahora identificar los establecimientos ganaderos de origen mediante el sistema de trazabilidad.
Hasta el momento, el MGAP no informó si animales procedentes de esos mismos predios fueron enviados al mercado interno ni si se realizaron controles específicos sobre carne comercializada en Uruguay vinculada a este episodio.
Tampoco existe información oficial que permita afirmar que la carne consumida actualmente en el país presente niveles indebidos de imidocarb.
El caso deja, sin embargo, una pregunta pendiente: si la trazabilidad permite reconstruir el origen de los animales, qué ocurrió con otros bovinos provenientes de esos mismos establecimientos y cuál fue su destino.


























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