El Municipio de Carmelo recibió la visita de Enrique Del Percio, rector de la Universidad de San Isidro, en el marco de las instancias de trabajo que se vienen desarrollando junto a UCLAEH para impulsar iniciativas vinculadas al desarrollo local.
Durante el encuentro se intercambió sobre proyectos de cooperación entre instituciones académicas y el Municipio, con especial énfasis en la generación de herramientas que contribuyan al crecimiento y fortalecimiento de la comunidad. También se destacó el valor del trabajo conjunto entre actores de distintos ámbitos e instituciones, con una visión compartida orientada al desarrollo de Carmelo y a la construcción de oportunidades para el futuro.
En ese contexto, resulta relevante profundizar en el pensamiento de Del Percio, no solo desde su rol institucional, sino desde las ideas que plantea sobre democracia, comunidad y vida colectiva.
En el texto El asedio a la democracia, Del Percio sostiene que el neoliberalismo no debe entenderse únicamente como un modelo económico, sino como una transformación cultural. Según su planteo, su consecuencia más profunda no fue solo económica, sino la formación de una nueva subjetividad: la del individuo que se concibe como “empresario de sí mismo”.
El autor retoma una distinción formulada por Michel Foucault: mientras el liberalismo clásico pensaba al individuo como parte de relaciones de intercambio, el neoliberalismo lo presenta como alguien obligado a competir en todos los aspectos de su vida. En esa lógica, señala Del Percio, la competencia deja de limitarse al mercado y pasa a ordenar la educación, el trabajo, el consumo, los vínculos sociales y la política.
Uno de los puntos centrales de su conferencia es la idea de que, junto con esa transformación del sujeto económico, se produce un debilitamiento del sujeto político. Es decir, una pérdida de interés por los asuntos comunes, por la participación colectiva y por la construcción de proyectos compartidos.
Para Del Percio, los cambios en el mundo del trabajo, en la vida residencial y en la organización familiar contribuyeron a una sociedad más fragmentada. Al haber menos vínculos estables en el barrio, en el empleo y en los espacios de convivencia, se debilitan también los ámbitos donde las personas conversan, deliberan y construyen confianza.
La mirada local
Esa lectura tiene especial interés para un gobierno local como Carmelo. Si una comunidad enfrenta procesos de fragmentación, el desarrollo local no puede reducirse solamente a obras, servicios o administración de recursos. También requiere generar espacios de encuentro, cooperación y participación.
Desde esa perspectiva, la visita de Del Percio puede leerse como una oportunidad para pensar metodologías de gobierno local orientadas a reconstruir vínculos comunitarios. El intercambio entre el Municipio, UCLAEH y la Universidad de San Isidro apunta precisamente a ese terreno: producir herramientas que fortalezcan a la comunidad y permitan proyectar el desarrollo de Carmelo desde una mirada compartida.
Otro aspecto relevante del pensamiento de Del Percio es su crítica a la “cultura de la imagen”. En su conferencia advierte que, cuando los vínculos sociales se vuelven más débiles, la política corre el riesgo de transformarse en exposición, apariencia y banalidad. En lugar de debatir proyectos, los actores públicos pueden quedar atrapados en la necesidad de mostrarse.
Aplicado al plano local, este punto plantea un desafío concreto: comunicar no solo acciones, sino también procesos; no solo anuncios, sino formas de participación; no solo resultados, sino acuerdos construidos con la comunidad.
¿Cómo hacer que un gobierno local sea un espacio cercano, comprensible y participativo?
El tramo más político de su reflexión aparece cuando vincula la crisis democrática con el desinterés ciudadano. Del Percio sostiene que muchas personas se alejan de la política porque no encuentran incentivos para la acción colectiva y porque la información pública aparece muchas veces dominada por el escándalo, la corrupción o la confrontación.
Frente a ese diagnóstico, el pensamiento del filósofo argentino puede aportar una pregunta útil para Carmelo: cómo hacer que el gobierno local vuelva a ser un espacio cercano, comprensible y participativo, donde vecinos, instituciones, organizaciones sociales y actores productivos puedan intervenir en la construcción del futuro común.
Lo más interesante de Del Percio, en este marco, no es una propuesta técnica cerrada, sino una mirada de fondo: no hay desarrollo local sólido sin comunidad. Y no hay comunidad sin vínculos, confianza, participación y sentido compartido.
También hay aspectos polémicos en su planteo. Del Percio asocia el avance del neoliberalismo en América del Sur con las dictaduras de Chile y Argentina, y afirma que esos procesos buscaron transformar no solo la economía, sino también la cultura. Se trata de una lectura fuerte, que puede generar debate, pero que en su conferencia cumple una función central: explicar cómo determinados modelos económicos también producen formas de vida y modos de relacionamiento social.
Para Carmelo, el aporte de esa reflexión está en trasladar la discusión al terreno local. Una ciudad no se desarrolla únicamente cuando crece su infraestructura o mejora su capacidad de gestión. También se desarrolla cuando fortalece sus redes sociales, promueve la cooperación institucional, reconoce a sus actores locales y construye oportunidades desde una visión común.
En ese sentido, la presencia de Del Percio en el Municipio de Carmelo permite abrir una conversación más amplia: cómo gobernar una comunidad en tiempos de fragmentación social, cómo recuperar la confianza en lo público y cómo transformar la cooperación académica e institucional en herramientas concretas para el desarrollo local.

























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