Como ocurre cada 26 de mes, el Colectivo Familias por la Vida de Carmelo volvió a ocupar el espacio público con una consigna clara y persistente: acompañar, visibilizar y convocar. La agrupación, integrada por familiares y amigos de personas con consumo problemático de drogas, realizó este lunes la octava marcha mensual, con un recorrido que unió el Puente Giratorio y las letras corpóreas de Carmelo.
El colectivo nació entre 2013 y 2014, a partir de reuniones informales en la casa de la familia Carmona. Allí comenzaron a encontrarse personas atravesadas por la adicción de un familiar, en un espacio doméstico que fue dando forma a una red de apoyo y escucha. Con el tiempo, esa experiencia inicial se transformó en una organización que hoy invita a la ciudadanía a sumarse a un proyecto sostenido en el acompañamiento y la presencia.
La marcha volvió a trazar el mismo camino físico y simbólico que se repite mes a mes. No hubo consignas grandilocuentes ni discursos extensos: la caminata, el “presente” dicho en voz alta y el encuentro en un punto visible de la ciudad funcionaron como gesto colectivo y testimonio.
La movilización quedó registrada en imágenes y relatos aportados por el vecino Carlos Ponce, quien compartió fotografías y testimonios de la jornada. Un aporte que suma memoria a una acción que, desde hace más de una década, insiste en no quedar al margen del debate público.


























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