En Carmelo, la bicicleta no es solo un medio de transporte: es una forma de entrar en la ciudad. Alicia Barbitta lo comprobó cuando decidió extender hasta allí los recorridos guiados de Bike Tours Uruguay, el proyecto que fundó en 2010 y que nació de una convicción simple: conocer la historia cambia la manera de mirar, según lo contó en una nota al diario El País.
Carmelo aparece en sus paseos como un territorio donde el tiempo se desplaza a otro ritmo. No hay apuro ni estridencias. La bicicleta permite atravesar calles tranquilas, bordear el río y detenerse en los puntos donde la ciudad revela sus capas: el origen portuario, la impronta inmigrante, la relación íntima con el paisaje. “Saber el porqué, el cuándo y el cómo hace que uno aprecie la ciudad de otra forma”, repite Barbitta, como si se tratara de una consigna aprendida a fuerza de pedalear.
La propuesta no se limita a mostrar postales. En Carmelo, los recorridos se construyen como un relato en movimiento. Cada parada es una escena; cada tramo, una transición. La bicicleta, silenciosa y cercana al cuerpo, funciona como el hilo que cose pasado y presente. No hay discursos grandilocuentes: hay datos, anécdotas y silencios que también informan. El visitante —extranjero o uruguayo— no asiste a una clase, sino a una experiencia.
El vínculo con Carmelo se enlaza, además, con una travesía mayor. Desde Colonia del Sacramento hasta esta ciudad ribereña, el trayecto en bicicleta propone una lectura extendida del territorio. El camino cuenta su propia historia: el cambio del paisaje, la cercanía del río, la transición entre lo turístico y lo cotidiano. Barbitta diseñó ese recorrido pensando en quienes buscan algo más que desplazarse: entender dónde están parados.
A diferencia de otros destinos más expuestos, Carmelo conserva una escala humana que la bicicleta respeta. No invade, no acelera. Permite detenerse, preguntar, observar. En ese gesto, la ciudad se vuelve legible. La experiencia confirma la intuición que sostiene todo el proyecto: el turismo puede ser una forma de conocimiento, y el deporte, una herramienta cultural.
Bike Tours Uruguay nació mirando hacia Punta del Este, pero en Carmelo encontró una síntesis. Allí, el pedaleo no compite con el entorno; dialoga con él. Y en ese diálogo —hecho de historia, paisaje y movimiento— la ciudad se deja contar sin alzar la voz.



























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