La historia del edificio del Sodre en Carmelo, es también la historia de una larga sucesión de promesas incumplidas, gestos simbólicos sin consecuencias y oportunidades culturales desaprovechadas. Desde 2015, múltiples anuncios oficiales han proyectado su reactivación como repetidora radial o centro cultural .Sin embargo, a lo largo de una década, la única constante ha sido la inacción.
De la esperanza al estancamiento
En noviembre de 2015, en plena conmemoración del Bicentenario de Carmelo, Pedro Ramela, entonces director de Radiodifusión Nacional del Uruguay, aseguró en una entrevista radial que la repetidora del Sodre volvería a operar en febrero de 2016. La idea, según explicó en el programa El Desayuno de Radiolugares, era usar el espacio de Playa Seré y reanudar la transmisión con un programa informativo local. Incluso se preveía la instalación de una torre para antenas y se contaba con personal técnico disponible.
En enero de 2016, en una segunda entrevista con la misma emisora, Ramela reiteró que el transmisor y la antena estaban listos. Pero la fecha señalada —el 12 de febrero, aniversario de la ciudad— pasó sin novedades. La repetidora nunca fue inaugurada.
Subutilización y aclaraciones administrativas
Ese mismo año, Ramela se refirió a la situación del edificio del Sodre en Carmelo como “subutilizado”. Y, ante versiones que atribuían el control del inmueble a la gremial de trabajadores del organismo, hizo una puntualización clave: “Ese edificio no está dado en comodato al gremio, sino por resolución del Consejo Directivo”.
Aclaró además que su uso como colonia de vacaciones respondía a un acuerdo administrativo, no a una cesión formal. “El gremio obviamente tiene opinión, hay un convenio hecho con las autoridades del Sodre, que se renueva, y por supuesto que los trabajadores quieren mejorar y extender su colonia de vacaciones, pero el Sodre debe resolver esa situación”, explicó.
Un edificio cercado, pero no abierto
Por entonces, el edificio ya era utilizado por funcionarios del Sodre como colonia de vacaciones. Se planificaba además cercar el predio, delimitando toda el área del complejo. Sin embargo, ese cierre afectaba una calle interna que los carmelitanos usan tradicionalmente para su paseo costero, la conocida “vuelta de la playa”, lo que provocó tensiones desde el inicio.
En paralelo, desde hace años diversas organizaciones locales —las llamadas fuerzas vivas de Carmelo— han solicitado que el inmueble albergue un museo del río, un centro cultural u otras actividades comunitarias. Ninguna de esas iniciativas prosperó.
Un nuevo intento, otra desilusión
En agosto de 2020, el entonces presidente del Sodre, Martín Inthamoussu, visitó Carmelo con un talante dialogante. Convocó una reunión en el propio predio y otra en el municipio. «He visto acciones en territorio que han fracasado por falta de diálogo, por no escuchar a quienes hacen cultura», dijo en esa ocasión. Prometió continuar lo que se había hecho bien y corregir lo que no funcionaba. No obstante, ninguna medida concreta se adoptó tras su visita.
El conflicto patrimonial de 2025
Este año, la Dirección Nacional del Sodre notificó oficialmente a la Intendencia de Colonia sobre una “invasión” de parte de su predio, provocada por una obra vial municipal. La intervención afecta unos 324 metros cuadrados dentro de un padrón de más de 8.000 m². Según el expediente presentado, la obra no fue comunicada al organismo, afectando su uso e integridad jurídica.
No obstante, el mismo documento abre la puerta a una salida negociada: el Sodre plantea la posibilidad de una compensación, regularización o acuerdo para el uso compartido del espacio.
Un plan con cuatro áreas funcionales
Como parte de una nueva propuesta, el Sodre presentó un plan que divide el predio en cuatro sectores. Uno de ellos estaría destinado a un centro cultural abierto a la comunidad, con sala para espectáculos, talleres y clases. También se estudia restaurar un antiguo generador eléctrico inglés —testimonio del pasado radial del lugar— como parte del patrimonio cultural carmelitano.
El área donde se construyó la obra vial —y que generó el conflicto— se destinaría a canchas de voleibol al aire libre para uso de quienes se hospeden en la colonia.
Desde el Municipio de Carmelo se valoró la propuesta, aunque se descartó asumir la gestión directa del edificio. Se ofreció, en cambio, colaborar en la articulación con colectivos culturales locales.
Una década después, las preguntas siguen vigentes
Este 1 de diciembre, Carmelo amaneció con maquinaria cercando el predio del Sodre. La reacción fue inmediata: tras varias comunicaciones entre el Ministerio de Educación y Cultura, la Intendencia y el Municipio, se acordó suspender transitoriamente el cercado hasta concretar una nueva reunión de negociación.
A casi una década del primer anuncio, el predio del Sodre en Carmelo sigue sin rumbo claro. No ha sido devuelto a la comunidad, ni activado por el Estado. Sólo activar el proyecto de cercado. Y por ahora, otra vez, en pausa.
Nota del editor: Esta información ha sido reconstruida a partir de entrevistas de archivo, documentos oficiales y declaraciones públicas recogidas por este medio desde 2015 hasta la actualidad.


























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