La mañana del sábado 8 dejó una postal inusual en las playas de Colonia: más de 280 voluntarios, de entre 4 y 90 años, avanzando en grupos con bolsas, guantes y planillas en mano. El objetivo era claro y urgente: retirar la mayor cantidad posible de residuos del litoral en el marco de la 16ª Jornada Internacional de Limpieza de Costas 2025, una movilización global que busca alertar sobre el impacto humano en los ecosistemas costeros.
En menos de dos horas, los participantes recorrieron 25,2 kilómetros de costa y reunieron 1.287 kilogramos de desechos, una tonelada y cuarto de materiales que, en su mayoría, fueron generados por la actividad humana. Entre ellos, las botellas plásticas se destacaron como el residuo más frecuente, un símbolo persistente de la contaminación costera.
Una participación diversa y transversal
Las brigadas se formaron de manera espontánea y variada: niños, adolescentes, familias completas, estudiantes, docentes, scouts, jubilados y grupos religiosos. Todos caminaron la arena con el mismo propósito: colaborar para que las playas del departamento estuvieran más limpias y, al mismo tiempo, dejar registro detallado de cada residuo recogido.
El trabajo incluyó no solo levantar los desechos, sino también clasificarlos y volcarlos en planillas, un paso clave para alimentar bases de datos nacionales e internacionales que permiten dimensionar el problema y diseñar estrategias de mitigación más precisas.
Una red de apoyo institucional
La campaña fue promovida por la ONG Ocean Conservancy —con sede en Washington— y organizada en Uruguay por el Ministerio de Ambiente, con el apoyo de intendencias, municipios costeros y más de 80 organizaciones civiles y educativas. Entre ellas, participó el Grupo de Educación Ambiental Panda, junto a representantes de instituciones públicas y privadas que se sumaron como voluntarios.
Datos que ayudan a comprender la magnitud
Una vez terminada la recolección, los equipos trasladaron la información de las planillas a la base de datos oficial, insumo fundamental para entender las tendencias de contaminación a nivel departamental, nacional y regional. Este proceso, repetido en decenas de países, convierte la actividad en uno de los observatorios ciudadanos más grandes del mundo sobre residuos costeros.


























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