El extrabajador del Hotel Parador Punta Gorda, Diego Tato, y su abogada, Alba Berretta, confirmaron en entrevista con Radiolugares que iniciaron acciones legales contra el PIT-CNT.
Tato reclama haber sido despedido sin las garantías laborales correspondientes y denuncia falta de reconocimiento por parte de la central sindical, que gestionó el establecimiento desde 2018.
En la conversación, se detallan los orígenes del vínculo entre el trabajador y la central, el contexto de la cesión del parador al PIT-CNT por parte del Ministerio de Turismo, y la situación jurídica que se plantea ante la falta de personería legal de la organización que administró el predio.
A continuación, fragmentos destacados de la entrevista,
¿Cómo comenzó su vínculo laboral con el Parador Punta Gorda?
Empecé el 1° de febrero de 2014 como sereno, contratado por una empresa de seguridad que trabajaba para el Ministerio de Turismo. El parador estaba cerrado. Cuando llegó la gente del PIT-CNT, me ofrecieron quedarme y pasar a ser parte del equipo.
¿Quiénes eran las personas que lo contactaron en nombre del PIT-CNT?
Recuerdo que vinieron Gabriel Melgarejo, Fernando Pereira y otras personas que no recuerdo bien. Yo les dije que mi bandera era la uruguaya, que no era de ningún partido político. Me respondieron que eso no importaba, que acá se trataba de trabajo.
¿Cómo fue su relación contractual desde ese momento?
Me tomaron como empleado del PIT-CNT. No me pidieron que creara una empresa ni me tercerizaron. Siempre trabajé como sereno, aunque luego mis tareas se ampliaron. Nunca tuve un contrato escrito. Mis recibos de sueldo al principio eran del Instituto Cuesta Duarte, y luego aparecían como “Colonia de Vacaciones del PIT-CNT”.
¿Qué tareas realizaba dentro del hotel?
Además de sereno, hacía mantenimiento, cortaba pasto, limpiaba, ayudaba en el desayuno a los huéspedes, entregaba viandas y hasta recibía gente. Me compraron uniforme para hacer de recepcionista. Hacía de todo. Me decían que esto era un proyecto de 20 años, que acá me iba a jubilar.
¿Recibió órdenes directas de representantes del PIT-CNT?
Sí. Recibía órdenes de Gabriel Melgarejo, Luciana (encargada del parador), y otras personas vinculadas directamente al PIT-CNT. Las órdenes llegaban en forma directa o a través de intermediarios.
¿Tuvo capacitación para las nuevas tareas que le asignaban?
No. Aprendí mucho gracias a compañeros que sabían de electricidad o mantenimiento, pero no me capacitó nadie. Hacía el trabajo como podía, con el objetivo de que todo funcionara.
¿Por qué motivo decidió iniciar acciones legales?
Porque después de años de trabajo, en condiciones difíciles, me dejaron afuera. Tuve que tomar licencia médica por estrés. Me generó un desgaste físico y mental muy grande. Y ahora desconocen que existía una relación laboral conmigo. En la audiencia en el Ministerio de Trabajo, la abogada del PIT-CNT dijo que no tenían personería jurídica, que no podían ser responsables.
¿Qué respondería a eso?
En todos lados, incluso en la página de Presidencia, se decía que el PIT-CNT era quien gestionaba el hotel. Ellos manejaban el dinero, daban las órdenes, se hacían responsables. Ahora, cuando hay que hacerse cargo, dicen que no existen legalmente.
¿Cuál es el próximo paso?
Vamos a presentar la demanda laboral correspondiente contra el PIT-CNT y contra el presidente actual, Marcelo Abdala. También contra las entidades que aparecieron en los recibos, como el Instituto Cuesta Duarte y la Colonia de Vacaciones del PIT-CNT. Mi abogada ya está reuniendo toda la documentación.


























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