El grupo inversor Amberplan, encabezado por Ignacio Genta, avanza en la definición de una nueva planta de celulosa que marcaría un cambio estratégico en el perfil exportador del sector. El proyecto —con una inversión estimada en USD 800 millones, según la revista Forbes— prevé producir 144.000 toneladas anuales de papel tisú, destinado principalmente a la exportación.
A diferencia de las tres plantas existentes que exportan celulosa como materia prima, la nueva instalación procesaría la pasta en estado líquido para transformarla en papel tisú, insumo clave para la fabricación de papel higiénico, rollos de cocina y servilletas.
La iniciativa generaría unos 700 empleos directos y ya despertó el interés del Ministerio de Industria, Energía y Minería y del Ministerio de Economía y Finanzas, que analizan declararla proyecto de interés nacional por su magnitud e impacto productivo.
Dónde podría instalarse y por qué Argentina es clave
La ubicación aún no está definida, pero el grupo confirmó que se instalaría en el centro del país. Entre las condiciones técnicas y comerciales que evalúa Amberplan figuran tres factores: acceso directo a materia prima forestal, disponibilidad de agua y cercanía con Argentina.
“La cercanía es comercialmente estratégica”, señaló Genta en declaraciones al diario El Observador. Una parte significativa de la producción tendría como destino el mercado argentino.
Uno de los departamentos interesados en recibir la inversión es Soriano, por su proximidad geográfica con el país vecino.
Un sector que exporta más volumen, pero factura menos
El anuncio se produce en un año de ajustes para la industria. En 2025, Uruguay exportó celulosa por USD 2.300 millones, según datos de la agencia de promoción Uruguay XXI. La cifra representó una caída del 9% respecto a 2024.
El descenso no respondió a menores embarques —que se mantuvieron en niveles similares al año anterior— sino a la baja de los precios internacionales. El precio promedio de exportación cayó 13% en 2025.
China se mantuvo como principal comprador, con 46% del total exportado, aunque registró una leve caída en valor. La contracción más significativa se dio en la Unión Europea: las ventas disminuyeron 29% en valor y 18% en volumen.
Del commodity al producto terminado
La decisión de procesar la celulosa en papel tisú introduce un cambio relevante: pasar de exportar materia prima a vender un producto industrializado con mayor valor agregado.
En un escenario internacional marcado por la volatilidad de precios, el proyecto busca diversificar riesgos y capturar mejores márgenes en la cadena productiva. El financiamiento internacional, actualmente en negociación, sería clave para definir la localización definitiva hacia mitad de año.
Si se concreta, la planta se convertiría en la cuarta gran instalación del sector forestal-celulósico en Uruguay, pero con un modelo de negocio distinto al vigente hasta ahora.


























Comentarios