La historia no siempre ocurre en pasado. A veces, se mueve delante de nosotros, flota sobre las aguas y cruza los mismos ríos que cruzaron otros hace siglos. Desde San Isidro, Argentina, una caravana fluvial partió hace horas, siguiendo el mismo curso que, hace doscientos años, surcaron Juan Antonio Lavalleja y los 33 Orientales. El bicentenario de la Cruzada Libertadora ya no es un evento por venir: está en marcha, navegando el delta del Paraná, rumbo a la playa de la Agraciada.
El acto central será el sábado 19 de abril a las 10 de la mañana, en ese mismo lugar donde se fundó el mito. La Presidencia de la República confirmó que el Prof. Yamandú Orsi encabezará la ceremonia, acompañado por delegaciones militares y policiales, y buques de la Armada Nacional. Será una escena solemne, cargada de símbolos, donde el tiempo se pliega para que el presente dialogue con aquel 1825.
La recreación del desembarco, a cargo de la Comisión de Homenaje a los Libertadores de 1825, no es solo una representación: es una promesa de memoria. Cuando arriben a la orilla, se pasará lista a los cruzados. Se leerá el juramento. Se marcará, con gestos y palabras, el momento fundacional. No como postal, sino como pregunta: ¿qué hacemos hoy con aquella herencia?
El acto continuará con la entonación del Himno Nacional y dará paso a los discursos. Hablará el historiador Jorge Frogoni, profundo conocedor del episodio, y luego el Presidente Orsi, en lo que será su primer gran acto cívico como jefe de Estado. Su palabra será esperada, tanto por su valor institucional como por su carga simbólica: hablar de los 33, en esa orilla, no es solo hablar de pasado. Es proyectar una idea de nación.
Las ofrendas florales, el descubrimiento de placas y la salva de cañones cerrarán la ceremonia. Y luego, la marcha “Mi Bandera” resonará en la costa, como un eco ritual de lo que fuimos, de lo que somos, y de lo que, quizá, aún podemos ser.

























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