En setiembre de 2021, el Municipio de Carmelo fue uno de los ganadores del programa nacional “Nuestra Huerta”, financiado por la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP), en convenio con “Sembrando Huertas” y con el respaldo del Ministerio de Ambiente y el de Ganadería, Agricultura y Pesca. El proyecto obtuvo 200.000 pesos para crear huertas comunitarias y familiares, con un plan piloto en los barracones de la ex-Montes del Plata.
La propuesta incluía compostaje orgánico, producción de semillas y un sistema de riego por goteo. Contaba con el apoyo técnico del programa “Manos a la Tierra” y preveía la participación de 20 familias, así como instituciones sociales y ollas populares. Sin embargo, menos de un año después, desde la OPP se informaba que el proyecto apenas mostraba un 3 % de avance.
A julio de 2022, el invernáculo construido en el predio permanecía vacío, sin cultivos. Las denuncias se multiplicaron: uso indebido de recursos, compras cuestionadas como un motocultivador con soplador, socios agregados sin consentimiento como la ONG Moldeando el Futuro, y falta total de ejecución visible. La amenaza de tener que devolver parte del dinero asignado fue inminente. A contrarreloj, el proyecto fue regularizado, pero la experiencia dejó muchas dudas.
Un nuevo comienzo: la palabra del alcalde Luis Pablo Parodi
Tras asumir como alcalde, Luis Pablo Parodi recibió este legado. En entrevista con este medio, reconoce los problemas iniciales y plantea una nueva etapa, con énfasis en la seriedad y la planificación responsable.
—¿Cuál es el estado actual del proyecto de “Nuestra Huerta”?
El lugar original está en desuso. El riego no funciona y el motocultivador sigue guardado en el corralón municipal. La tierra muestra señales de que hubo plantaciones, pero todo está abandonado. Estamos haciendo limpieza del corralón, revisando materiales y planteando una reconversión del proyecto.
—¿Cómo planean recuperarlo?
Ya hablé con Nicolás Vodanovich, del programa “Manos a la Tierra”, con quien vamos a trabajar en conjunto. La idea es reutilizar los materiales y reubicar la huerta en un espacio más amplio y cómodo, siempre dentro de la zona de los barracones. Se trata de hacerlo bien, con respaldo técnico y participación ciudadana.
—¿Qué falló en la ejecución original?
El proyecto no tuvo sostenibilidad. Se hizo la inversión, se construyó el invernáculo, se instaló el sistema de riego, hubo personas que trabajaron allí, pero sin continuidad. No se podía sostener solo desde el Municipio. Faltó articulación con la sociedad civil organizada, como lo propusimos originalmente con Moldeando el Futuro. El tiempo nos dio la razón.
—¿Quién es responsable de que el proyecto no diera frutos?
No se trata de señalar culpables individuales. El dinero se usó, pero no se logró el objetivo. Es una lección sobre cómo no deben hacerse las cosas: un proyecto no puede depender solo del entusiasmo inicial. Se necesita planificación, compromiso comunitario y una visión a largo plazo.
—¿Qué se rescatará de lo invertido?
Vamos a evaluar qué materiales pueden reutilizarse. El motocultivador está intacto. El sistema de riego será revisado. La estructura será trasladada a otro sitio más apropiado. Pero lo más importante será que la nueva propuesta tenga viabilidad social.
—¿Cómo será el nuevo modelo de gestión?
Queremos que los vecinos, las instituciones y quienes tengan experiencia participen. Hay ejemplos como la huerta de Trinidad, que funciona muy bien gracias a un modelo sostenido por años. Ese es el espíritu que queremos replicar, aunque a menor escala.
—¿Con qué recursos se financiará la reactivación?
Todavía estamos evaluando. Algunos costos podrían ser absorbidos por el Municipio, otros tal vez gestionarse con apoyo de la Intendencia. Lo fundamental es no improvisar y construir algo real, útil y sostenible.
De promesa frustrada a oportunidad renovada
El proyecto “Nuestra Huerta” en Carmelo dejó una huella ambigua. Si bien se ejecutó el gasto, no logró los objetivos planteados. Con la nueva administración al frente, se busca retomar la esencia del plan con una mirada más estructurada. La clave, según Parodi, está en involucrar a la comunidad y trabajar con profesionalismo.
“La ciudadanía debe ser parte, porque los proyectos no se sostienen solo con fondos, sino con compromiso”, sentencia el alcalde.


























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