El consumo problemático de sustancias y la violencia intrafamiliar aparecen entre las principales preocupaciones de los equipos de Uruguay Crece Contigo (UCC) en Colonia, según señaló Guillermo Delgado, responsable departamental del programa del Ministerio de Desarrollo Social (MIDES), en declaraciones difundidas por RO Contenidos.
Delgado indicó que UCC acompaña actualmente a unas 120 familias en el departamento y que unas 1.500 habrían pasado por el programa desde 2013. Colonia del Sacramento, Carmelo, Juan Lacaze y Nueva Helvecia concentran la mayor cantidad de intervenciones.
El dato cualitativo es relevante, pero todavía falta una dimensión fundamental: no se informó cuántas de esas familias presentan situaciones de consumo problemático, cuántas atraviesan violencia intrafamiliar y en cuántas coinciden ambos fenómenos.
Los registros muestran una parte del problema
Los últimos indicadores públicos del MIDES contabilizaron en Colonia 81 hogares acompañados o activos por el Programa de Acompañamiento Familiar de UCC en 2023, 79 en 2024 y 79 en 2025. En estos últimos vivían 289 personas.
La diferencia entre los 79 hogares registrados en 2025 y las aproximadamente 120 familias mencionadas actualmente requiere una explicación oficial. Puede responder a diferentes fechas de corte, modalidades o criterios administrativos, por lo que las cifras no deben equipararse sin esa precisión.
En materia de violencia, el Sistema Integral de Protección a la Infancia y la Adolescencia contra la Violencia (Sipiav) trabajó durante 2025 sobre 9.138 situaciones en Uruguay. Una de cada cinco correspondió a niños de entre 0 y 5 años.
El dato tampoco representa toda la violencia existente: Sipiav registra situaciones detectadas e intervenidas. Un aumento puede responder tanto a más episodios como a una mayor capacidad institucional para identificarlos.
Consumo problemático: un fenómeno que excede las drogas ilegales
La VIII Encuesta Nacional sobre Consumo de Drogas mostró que el 71,4% de las personas de entre 18 y 65 años había consumido alcohol durante el último año. Entre quienes bebieron, el 28,4% presentó signos de uso problemático, unas 373.000 personas.
Esos datos permiten dimensionar el fenómeno nacional, pero no pueden trasladarse directamente a las familias atendidas por UCC en Colonia.
La evidencia científica también exige evitar explicaciones lineales. La acumulación prolongada de adversidades —violencia, problemas de salud mental, consumo, precariedad económica o dificultades de cuidado— puede incrementar riesgos para el desarrollo infantil, pero sus efectos no son automáticos ni inevitables. La existencia de adultos protectores y de respuestas institucionales adecuadas puede modificar sustancialmente esos procesos.
La pregunta pendiente para Colonia
El principal vacío es territorial. Para establecer el alcance real del problema, el MIDES debería informar cuántos hogares atiende UCC en cada localidad de Colonia; cuántos presentan violencia, consumo problemático o ambas situaciones; su evolución en los últimos años; cantidad de niños involucrados; derivaciones realizadas; tiempos de espera y número de profesionales disponibles.
También deberían conocerse los registros departamentales de Sipiav y la disponibilidad efectiva de servicios de salud mental y tratamiento de adicciones.
Lo disponible permite afirmar que los equipos territoriales identifican dos problemas relevantes en familias con niños pequeños. Lo que todavía no permite saber es su escala.
Y esa diferencia es central: para evaluar una política de primera infancia no alcanza con conocer cuántas familias reciben acompañamiento. También es necesario saber qué problemas enfrentan, dónde se concentran y si los servicios públicos tienen capacidad para responder a tiempo.


























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