El China Zorrilla había completado su primer viaje desde Buenos Aires hasta Colonia. Pero el desembarco no siguió el recorrido previsto. Unos 700 pasajeros debieron abandonar el buque por la misma rampa utilizada para subir y bajar vehículos.
El problema no estaba en el barco, al menos según la información difundida hasta ahora. Estaba en tierra, en las instalaciones de la terminal portuaria.
Las dos mangas públicas destinadas al descenso de pasajeros no funcionaron. Tampoco respondieron los mecanismos manuales que debían permitir su utilización.
El estreno terminó así con una imagen poco habitual: viajeros desembarcando por un acceso concebido para automóviles.
Según informó El Observador, citando fuentes de la Administración Nacional de Puertos (ANP), el episodio ocurrió durante la mañana del jueves y motivó la apertura de una investigación administrativa.
El puerto bajo la lupa
La decisión de la ANP trasladó el foco desde el viaje inaugural hacia el funcionamiento de la infraestructura portuaria.
El incidente dejó planteada una cuestión concreta: por qué fallaron simultáneamente las dos mangas y sus sistemas manuales de respaldo.
La investigación deberá establecer qué ocurrió con esos equipos y las circunstancias que impidieron utilizarlos.
El buque llegó a destino. Los pasajeros también. Pero el primer desembarco del China Zorrilla en Colonia terminó poniendo a prueba algo que no navegó: las instalaciones del puerto.



























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