Era martes 15 de noviembre de 1949. Integrantes de la comisión de fomento de la Escuela N.º 5 de Carmelo se reunieron en el local escolar y plantearon una necesidad concreta: crear en la ciudad un instituto donde pudieran prepararse quienes aspiraban a ejercer el magisterio.
Hasta entonces, los estudiantes debían rendir libremente los exámenes de la carrera en Montevideo, Colonia o esperar la llegada a Carmelo de los tribunales examinadores. La práctica era la excepción: podía realizarse de manera reglamentada en la Escuela N.º 5.
Cuatro meses después, el 20 de marzo de 1950, unas 50 personas vinculadas con la educación volvieron a reunirse en esa escuela. Con la presencia de la inspectora Irene Botinelli de Alemany resolvieron fundar el Instituto Magisterial de Carmelo. Nacía una institución que todavía no tenía reconocimiento oficial ni un edificio propio, pero que había conseguido algo anterior a ambas cosas: una comunidad dispuesta a sostenerla.
Setenta y cinco años después, aquella historia vuelve ahora sobre el papel.
El Instituto de Formación Docente de Carmelo anunció el lanzamiento de “Voluntades, vocación, oportunidades”, una obra surgida de años de trabajo colaborativo para reconstruir la trayectoria de la institución.
No es casual el título.
Dieciocho años trabajando sin cobrar
Uno de los capítulos centrales de esa historia ocurrió entre 1950 y 1968.
Durante 18 años los docentes trabajaron de forma honoraria, orientaron a los estudiantes y sostuvieron las tareas educativas del centro. El primer director, el maestro Dante Novelli, también ejerció honorariamente durante ese período.
La formación tampoco se limitaba a las aulas. Los futuros maestros visitaban hogares para conocer dificultades pedagógicas y sociales que incidían sobre el aprendizaje de los niños. Era una manera de acercar la preparación docente a la realidad de las familias y de la comunidad.
La oficialización llegó el 18 de abril de 1968. El Instituto Magisterial Artigas pasó entonces a denominarse Instituto Normal y quedó incorporado al Consejo Nacional de Enseñanza Primaria y Normal. A partir de ese momento, su funcionamiento pedagógico y administrativo quedó integrado a la estructura estatal y sus profesores comenzaron a recibir remuneración.
Una institución que también recorrió Carmelo
La historia del IFD puede reconstruirse, además, caminando por la ciudad.
Comenzó en la Escuela N.º 5 y posteriormente funcionó en el antiguo edificio del Liceo N.º 1, en la esquina de Ignacio Barrios y Zorrilla de San Martín. Más adelante ocupó espacios del actual Liceo N.º 1, sobre Mortalena, y algunas clases llegaron a dictarse en salones de la Escuela N.º 11.
En 1974 consiguió finalmente una sede propia. El inmueble estuvo vinculado nuevamente a una de las personas presentes en los orígenes: Irene Botinelli de Alemany legó su vivienda para que se transformara en sede del Instituto. Tres años después, en 1977, el centro adoptó su actual denominación de Instituto de Formación Docente, acompañando la incorporación de la formación de profesores para educación media.
Esa relación entre memoria y territorio fue retomada durante las actividades del 75.º aniversario. En octubre de 2025 se organizó un sendero educativo que recorrió a pie la Escuela N.º 5, la esquina de Zorrilla e Ignacio Barrios, el Liceo N.º 1, la Escuela N.º 11 y la actual sede del Instituto. En esos lugares se instalaron azulejos conmemorativos.
La historia reconstruida por quienes hoy habitan el Instituto
El libro que ahora se prepara para su lanzamiento tiene otra particularidad: no fue concebido solamente como una historia sobre la institución, sino desde la propia comunidad educativa.
El IFD informó que Voluntades, vocación, oportunidades fue redactado de forma colaborativa por estudiantes y docentes. Incluso la elaboración de su portada se abrió a la participación de estudiantes, exestudiantes y egresados.
Ese trabajo coincide con otras iniciativas desarrolladas para recuperar la memoria institucional. Uruguay Educa publicó en junio de 2026 el recurso “El IFD de Carmelo: Una historia de 75 años”, elaborado por Romina Bevegni, María Laura Robaína y Gabriela Rovetta. El material reconstruye los orígenes, los años de trabajo honorario, la oficialización, los cambios de denominación y las diferentes sedes. Entre las fuentes utilizadas aparecen investigaciones educativas y publicaciones de la prensa carmelitana de 1948, 1950 y 1956.
Así, el aniversario no quedó reducido a una fecha.
Detrás de los 75 años aparecen personas que trabajaron sin remuneración, estudiantes que rindieron exámenes lejos de su ciudad, escuelas que prestaron salones, una vivienda legada para transformarse en centro educativo y generaciones que pasaron por sus aulas.
“Voluntades, vocación, oportunidades” busca reunir esa memoria.
Porque antes de convertirse en una institución oficial, el Instituto de Formación Docente de Carmelo fue durante 18 años una decisión colectiva de sostener en la ciudad un lugar donde formar maestros. Y esa circunstancia permite comprender por qué contar su historia supone también recuperar una parte de la historia educativa de Carmelo.

























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