Por Miguel Guaraglia
El alcalde de Carmelo, Luis Pablo Parodi, participó en el Palacio Legislativo de la Asamblea Anual de la Mesa Nacional de los Municipios, que renovó sus autoridades en una jornada con participación de representantes del Gobierno nacional, intendentes y alcaldes de distintos puntos del país. La reunión dejó planteada una cuestión que excede la estructura institucional: qué herramientas tienen los municipios cuando una emergencia ocurre en su territorio.
Parodi explicó en la mañana de Radiolugares que, ante situaciones climáticas, se analiza permitir modificaciones especiales de los presupuestos operativos anuales para destinar a la emergencia recursos originalmente previstos para otros fines. “No con fondos extras”, precisó. Mientras tanto, Carmelo prepara lugares de evacuación, coordina con Prefectura y el Ejército y mira especialmente el comportamiento del arroyo de las Vacas. La experiencia anterior dejó otra enseñanza: según señaló el alcalde, recuperar una ciudad después de una inundación puede demandar hasta diez veces más recursos que atender la emergencia inmediata.
—Usted estuvo con alcaldes de todo el país en el Palacio Legislativo. ¿Qué ocurrió allí?
—Se reunió la Asamblea Anual de la Mesa de los Municipios. Estuvieron presentes el presidente de la República, la vicepresidenta, el presidente del Congreso de Intendentes y varios intendentes del país. Se hizo el cambio de autoridades y se conformó la nueva mesa que va a llevar adelante la Mesa Nacional de los Municipios. Tenemos la enorme alegría de que nuestra compañera, la alcaldesa de Rosario, Daniela Amed, sea la vicepresidenta de la Mesa.
—Una estructura nacional de municipios tiene sentido si logra responder a los problemas que los gobiernos locales no pueden resolver solos. ¿La emergencia climática fue una primera prueba de eso?
—Se hizo todo un análisis de la situación actual. Hay varios departamentos que están atravesando situaciones complejas y otros que están en situación de alerta. Estuve conversando con alcaldes de diferentes puntos del país. Es una situación que preocupa.
—Los municipios habían pedido una partida extraordinaria. ¿La consiguieron?
—Lo que manifestaron fue que, ante situaciones climáticas, van a estudiar autorizar reformas especiales del POA. Es decir, si nosotros teníamos determinado dinero destinado a una obra de la ciudad, poder derivarlo para la emergencia.
—¿Dinero nuevo?
—No con fondos extras. Nos van a autorizar a derivar fondos del presupuesto operativo anual de los municipios para el destino de la emergencia.
—Eso significa que, si Carmelo necesita dinero para enfrentar una inundación, puede tener que sacar recursos de una obra que ya estaba prevista.
—Sí, poder derivarlos para la emergencia. Aparentemente hay una partida extra que va a ser manejada por el Sistema Nacional de Emergencias. El Congreso de Intendentes también hizo esa solicitud. Hay que tener previsión y responsabilidad y utilizar bien esos fondos para poder ser equitativos con quienes los necesitan.
—Mientras esa discusión ocurre arriba, ¿qué está haciendo Carmelo abajo, en el territorio?
—Ya estamos previendo y solicitando más colchones y camas para el centro destinado a una eventual emergencia, además de alimentación. Estamos coordinando con el Ejército para que nos dé una mano si necesitamos cocinar. Eso lo tenemos coordinado. También estamos trabajando con las diferentes instituciones y muy coordinadamente con Prefectura por el tema de la crecida, siguiendo lo que pueda pasar fundamentalmente con el arroyo de las Vacas.
—¿Qué es lo que más preocupa de Carmelo?
—La creciente. Nosotros analizábamos que Nueva Palmira, Carmelo, una zona de Colonia del Sacramento y Juan Lacaze pueden tener crecientes importantes debido a la bajada de agua del norte. Confluyen las aguas del Paraná, del Uruguay y del Río de la Plata, y eso nos complica. La creciente del Río de la Plata hace de tapón y hace crecer también el arroyo de las Vacas.
—Entonces Carmelo puede tener un problema serio aunque aquí no esté lloviendo.
—Sí. Más allá de que llueva acá o no, el agua que está cayendo en el norte, en el sur de Brasil o en Paraguay va a venir bajando. Es un aspecto clave. Tal vez no tengamos registros importantes de precipitaciones aquí en la zona, pero nos puede afectar el agua que viene bajando.
—¿Se trabaja ya con una hipótesis de evacuación?
—Sí. Estamos trabajando en la previsión de la evacuación desde el comité de emergencia local y preparándonos para eso que puede venir. Ojalá que no nos toque, ojalá que no pase y que todo esto sirva solamente para trabajar en prevención. Pero tenemos que estar preparados.
—Cuando se habla de una inundación se piensa primero en colchones, comida, evacuados. Usted plantea que el verdadero costo aparece después.
—La recuperación de las ciudades posterior a las inundaciones requiere una inversión muy importante. Diría que llevó diez veces más dinero la recuperación que la emergencia misma.
—¿Qué aparece cuando baja el agua que desde afuera no se ve?
—Cuando la gente empieza a regresar a las casas hay que conseguir cloro, detergente, pintura. No pueden ingresar enseguida porque esas casas quedan con mucha humedad. Pueden pasar varios días. Después está todo lo que se pierde de muebles. Es un tema muy complejo de organización posterior.
—¿Qué les enseñó 2016?
—En la última reunión invitamos a Moldeando el Futuro, Rotary y Leones justamente para organizar ese tema. Muchas veces se empiezan a pedir ayudas y apoyos y hay que tenerlo organizado. Que no nos pase lo de 2016, cuando se juntó mucha ropa y lamentablemente hubo ropa que hasta hubo que tirar porque era mucho más de lo que se necesitaba.
—¿La enseñanza fue que incluso la solidaridad necesita conducción?
—Hay que organizarla. También hay que pensar en el después, cuando las personas empiezan a regresar a sus casas.
—Pero hay otro damnificado que no necesariamente aparece en un centro de evacuados: la producción.
—Sí. Hay departamentos que ya están muy complicados con la caminería rural. Nosotros tenemos una caminería rural muy amplia en el departamento de Colonia y también en esta zona de Carmelo. Se puede ver muy afectada por este fenómeno y eso afecta la producción, principalmente a los tambos, porque trabajan diariamente, y también a las cosechas. Por la época se puede complicar bastante.
—Y está el turismo. ¿Ya existe un diálogo por lo que pueda ocurrir con la temporada?
—Estuvimos hablando con el director de Turismo sobre este tema. Ellos están trabajando y también planteamos que los municipios tengan participación en ese diálogo, representando y llevando las inquietudes de los operadores de nuestra zona.
—¿Qué escenario prevén para las playas?
—Vamos a tener que tomar previsiones. Las crecidas del Río de la Plata pueden hacer que prácticamente no tengamos playa durante parte de la temporada, por la altura del agua. También estamos previendo una limpieza continua porque vamos a tener mucho arrastre de maleza que viene del norte por los ríos Uruguay y Paraná: camalotes, juncos, ramas. Puede ser un verano complejo de trabajo.
—Después de escuchar a técnicos, hablar con otros alcaldes y volver a Carmelo, ¿con qué se queda?
—Con que tenemos que estar atentos y trabajar en prevención. Ojalá que no nos toque, ojalá que no pase. Pero tenemos que estar preparados.


























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