El Banco Central del Uruguay (BCU) decidió incrementar la Tasa de Política Monetaria (TPM) en 25 puntos básicos, ubicándola en 6%. El objetivo es preservar el anclaje de las expectativas de inflación y contribuir a la convergencia de la inflación hacia la meta de 4,5% en el Horizonte de Política Monetaria (HPM) a dos años.
El Índice de Precios del Consumo (IPC) aumentó a 4,7% interanual en setiembre, asociado al incremento de los bienes importados, frutas, verduras y combustibles. No se observan presiones inflacionarias generalizadas, con la inflación de no transables mostrando estabilidad en los últimos meses.
Las expectativas de inflación se mantuvieron ancladas en torno al objetivo para el HPM. Los analistas se ubican en 4,55%, los operadores financieros en 4,58% y las empresas en 5%. El promedio de las encuestas alcanza 4,71%, lo que ratifica la confianza en el régimen de metas de inflación.
En el escenario internacional, las tensiones geopolíticas continúan impulsando los precios de la energía y, de forma indirecta, los de otros bienes comercializables, lo que ha contribuido a una revisión al alza de las expectativas de inflación. En este contexto, tanto las tasas de interés de los principales bancos centrales como las prevalecientes en los mercados financieros internacionales han venido ajustándose al alza.
A nivel doméstico, la economía muestra señales de resiliencia luego de enfrentar shocks sectoriales y climáticos que también afectaron transitoriamente la actividad.
En este marco, las proyecciones indican que la inflación permanecerá transitoriamente por encima de la meta, aunque dentro del rango de tolerancia, mientras se procesan los shocks de oferta. Posteriormente, convergerá hacia el objetivo de 4,5% en el horizonte de política monetaria. Por otra parte, se espera que la actividad muestre un crecimiento en torno a su tendencia en el horizonte de proyección.
El Comité consideró la senda convergente de la inflación hacia la meta una vez absorbidos estos efectos transitorios. Sin embargo, entendió que la proliferación y persistencia de los shocks geopolíticos y climáticos constituye un riesgo relevante para la evolución de los precios y las expectativas de inflación.
En consecuencia, el Directorio resolvió por unanimidad un incremento en la TPM de 25 puntos básicos hasta 6%, manteniendo la instancia expansiva de la política monetaria. La medida no busca revertir el efecto directo de los aumentos temporales de energía y alimentos sobre los precios, sino actuar proactivamente para limitar su persistencia y evitar que se trasladen al resto de los precios y las expectativas.



























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