Por Miguel Guaraglia
La presentación realizada por Empresa Berrutti, DAC Grupo Agencia e Intertur ante el llamado relacionado con la futura terminal de ómnibus de Carmelo no contiene una propuesta de inversión ni un proyecto para construir la infraestructura. Enrique Berrutti, propietario de la empresa que lleva su apellido, explicó que las tres transportistas se reunieron exclusivamente para aportar sugerencias desde su experiencia como operadoras y usuarias de una futura terminal.
“No somos ni consorcio ni sociedad”, aclaró. Según explicó, las empresas tampoco definieron un padrón, una ruta concreta ni una fórmula para financiar o gestionar la obra. La documentación presentada reúne consideraciones sobre las condiciones que debería cumplir el proyecto, cualquiera sea finalmente su ejecutor.
Las recomendaciones plantean que el predio tenga espacio suficiente para las maniobras de los ómnibus, estacionamiento para vehículos particulares y recorridos que eviten interferencias con el tránsito urbano. Berrutti sostuvo que la circulación debe planificarse para impedir que los coches queden bloqueados en esquinas o generen filas de vehículos detrás.
Aunque no propusieron un terreno determinado, las empresas señalaron que la terminal no debería permanecer dentro del centro ni instalarse demasiado lejos de la ciudad. Berrutti consideró que la zona norte podría reunir condiciones adecuadas y permitir que algunos servicios interdepartamentales salieran por el nuevo puente sin atravesar toda la planta urbana. Aclaró, sin embargo, que esa referencia no equivale a seleccionar un lugar preciso.
El empresario ubicó a los usuarios en el centro de la discusión. Indicó que una parte importante de los pasajeros está integrada por estudiantes y docentes que viajan desde Nueva Palmira, Conchillas, Juan González, Colonia y Ombúes de Lavalle. Muchos se trasladan hacia el Liceo 2, ERCNA, CAMOC, el hospital o diferentes puntos del centro.
Esa composición, afirmó, obliga a considerar el costo que tendría ubicar la terminal en un extremo alejado. Buena parte de los estudiantes viaja con boletos subsidiados o bonificados y no dispone de vehículo propio. Una localización periférica podría obligarlos a pagar otro ómnibus o un taxi para completar el recorrido.
“A mí, como empresario, me encantaría que estuviera bien afuera, llegar con el ómnibus, cargar y seguir. Ahora, nosotros nos debemos a los pasajeros”, señaló. Para Berrutti, la terminal debe mejorar el funcionamiento del transporte sin trasladar nuevos costos o dificultades a quienes dependen diariamente del servicio.
También relativizó que el problema central sean las dimensiones de las calles de Carmelo. A su juicio, buena parte de las dificultades que enfrentan los ómnibus se origina en vehículos estacionados lejos del cordón, sobre las esquinas o en sectores necesarios para realizar los giros. Por eso reclamó recorridos despejados y controles que permitan circular sin bloquear el resto del tránsito.
La intervención de las tres empresas debe entenderse, entonces, como un informe de operadores y no como una oferta para ejecutar la obra. “Nos juntamos para hacer sugerencias a quien haga la terminal, ya sea un particular o la Intendencia”, resumió Berrutti.
La aclaración cambia el alcance de lo presentado. No existe, por parte de Berrutti, DAC e Intertur, un compromiso de construir o explotar la terminal. Su participación aporta criterios que las autoridades podrán considerar cuando definan el lugar, los accesos y el diseño de una infraestructura que deberá resolver dos necesidades diferentes: ordenar el tránsito y continuar siendo accesible para quienes utilizan el transporte público.



























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