Washington confirmó este sábado la captura del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y de su esposa, Cilia Flores, quienes —según las autoridades estadounidenses— serán trasladados a Estados Unidos para enfrentar un proceso judicial en el tribunal del Distrito Sur de Nueva York. La información fue difundida por la fiscal general Pam Bondi a través de redes sociales.
En su mensaje, la responsable del Departamento de Justicia de Estados Unidos aseguró que ambos afrontan cargos por conspiración narcoterrorista, conspiración para importar cocaína, posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos, y conspiración para poseer ese tipo de armamento. Bondi afirmó que “enfrentarán pronto la ira de la Justicia estadounidense, en suelo estadounidense y en juzgados estadounidenses”, y se refirió a la pareja como “dos presuntos narcotraficantes internacionales”.
De acuerdo con la fiscal, las acusaciones se inscriben en investigaciones que vinculan a Maduro con el denominado cartel de los Soles y con la organización criminal Tren de Aragua. Washington había ofrecido previamente una recompensa de 50 millones de dólares por información que condujera a la captura del mandatario venezolano.
La confirmación oficial llegó después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciara en la madrugada la detención de Maduro y Flores tras una operación militar contra objetivos en Venezuela. El mandatario señaló que la pareja ya no se encontraba en territorio venezolano y difundió el anuncio en Truth, su red social.
Bondi agradeció públicamente a Trump “por su valentía para exigir responsabilidades en nombre del pueblo estadounidense” y destacó la actuación de las Fuerzas Armadas, a las que atribuyó la ejecución de una “misión increíble y exitosa”.
Desde Caracas, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Venezuela rechazó las acusaciones y las calificó como una “patraña”, en línea con la respuesta oficial dada en noviembre pasado ante señalamientos similares provenientes de la Casa Blanca.
El caso, de confirmarse los pasos procesales anunciados, abriría un capítulo inédito en la relación entre ambos países y trasladaría a los tribunales federales de Nueva York una disputa política y judicial de alcance regional.


























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