La primera rapiña ocurrió de noche.
Eran cerca de las 21.40 del 4 de octubre y un hombre caminaba por la esquina de Chile y Uruguay, en Nueva Palmira. Alguien se acercó por detrás. Lo tomó del cuello y le apoyó un objeto en la espalda.
No hubo mucho tiempo para entender qué estaba pasando.
El desconocido lo amenazó. El hombre entregó la billetera. Adentro llevaba unos 700 pesos y documentación. El agresor escapó.
Horas después, ya entrada la madrugada del lunes, la Policía recibió otra denuncia.
Esta vez la víctima esperaba un ómnibus sobre la calle Chile. Un hombre pasó junto a él, siguió unos pasos y regresó. Lo amenazó con un objeto punzante y le pidió dinero.
No tenía.
Entonces le revisó los bolsillos. Encontró un teléfono celular. Se lo llevó y huyó caminando.
Dos rapiñas en pocas horas. Una misma zona. Una forma de actuar parecida.
Con las descripciones aportadas por las víctimas, efectivos de la Zona Operacional III comenzaron a patrullar Nueva Palmira. Durante el recorrido observaron a un hombre cuyas características físicas y vestimenta coincidían con las denunciadas.
Fue detenido y trasladado a una dependencia policial.
Después vendrían la Fiscalía, el expediente y la audiencia.
El caso llegó al Juzgado Letrado de Carmelo. Allí la Justicia condenó a S.E.L. como autor penalmente responsable de dos delitos de rapiña cometidos en régimen de reiteración real.
La pena fue de cinco años y cuatro meses de penitenciaría efectiva.
Entre el primer ataque y la resolución judicial hubo pocas horas. En el medio quedaron dos hombres sorprendidos en la calle, una billetera con 700 pesos, un teléfono celular y un patrullaje que permitió ubicar al sospechoso.
La investigación policial cerró así dos episodios que habían comenzado casi de la misma manera: en una calle de Nueva Palmira, cuando alguien caminaba o esperaba y otro decidió acercarse por detrás


























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