Colonia recibió 98.838 visitantes durante el primer trimestre de 2026, frente a 133.962 en igual período de 2025. La caída fue de aproximadamente 26%, en un año marcado por el retroceso del mercado argentino que el propio director nacional de Turismo, Cristian Pos, calificó como una “baja notoria”.
Sin embargo, la cantidad de visitantes cuenta solamente una parte de la historia. Según el Ministerio de Turismo, la estadía promedio en Colonia aumentó de 3,7 a 4,6 días y el gasto nominal por visitante pasó de US$ 261 a US$ 341,6.
El gasto total ofrece otro dato: pasó de US$ 34,97 millones a US$ 33,77 millones. Es decir, mientras Colonia perdió aproximadamente uno de cada cuatro visitantes, el gasto turístico nominal disminuyó apenas 3,4%. Las cifras no permiten sacar conclusiones sobre rentabilidad empresarial ni contemplan por sí mismas el efecto de la inflación, pero muestran que contar turistas resulta insuficiente para describir la actividad.
Hay una segunda cuestión. Durante 2025 el Puerto de Colonia registró más de 2,1 millones de movimientos de pasajeros, según la Administración Nacional de Puertos. La cercanía con Buenos Aires constituye una ventaja excepcional, aunque también facilita las excursiones por el día, una modalidad cuyo crecimiento fue señalado por Uruguay XXI.
Colonia tiene, entonces, un enorme flujo frente a su puerta. La pregunta es cuánto consigue retener.
Es en ese punto donde Carmelo puede adquirir otro valor. No puede competir con Colonia del Sacramento en volumen: la conexión Carmelo-Tigre registró apenas 10.469 movimientos de pasajeros en 2025. Pero su oferta vinculada con navegación, patrimonio, paisaje rural, vino y gastronomía requiere algo que el departamento necesita aumentar: tiempo de permanencia.
Hay una señal concreta. Tras el dragado del Canal Sur de Isla Sola, los arribos al Puerto Deportivo de Carmelo aumentaron 57%, de acuerdo con el Ministerio de Turismo. La mejora de una condición de acceso produjo mayor movimiento náutico.
El interrogante que queda abierto es otro: cuántos turistas que llegan a Colonia del Sacramento continúan hacia Carmelo, Nueva Palmira u otras localidades. Las estadísticas públicas disponibles no permiten establecerlo con precisión.
Tal vez allí esté el dato que Colonia todavía necesita construir. No solamente cuántas personas llegan, sino cuánto permanecen, por dónde circulan y dónde gastan.
Porque el desafío departamental podría comenzar después de haber conseguido al turista: transformar una llegada en una noche más y una visita a Colonia del Sacramento en un viaje por Colonia.


























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