El gato pertenecía a una vecina. El hombre lo sacó de su casa, lo llevó hasta la suya y allí lo golpeó con un palo hasta matarlo. Ocurrió el 15 de junio en un complejo de viviendas de Santa Lucía. Tres meses después, aquel episodio terminó en una condena penal.
El hombre, de 41 años, fue condenado a 14 meses de prisión y 20 unidades reajustables de multa por hurto especialmente agravado, daño y violencia privada especialmente agravada. La pena se cumplirá íntegramente en régimen de libertad a prueba.
No era la primera vez que había problemas. Según informó la Fiscalía General de la Nación, vecinos del complejo habían recibido amenazas relacionadas con sus mascotas y algunos denunciaron anteriormente la desaparición de gatos.
El caso planteaba una dificultad jurídica: en Uruguay el maltrato animal no está tipificado como delito y puede recibir únicamente sanciones administrativas bajo la Ley de Bienestar Animal.
La Fiscalía Departamental de Canelones de 1.er Turno, encabezada por Irena Penza, siguió entonces otro camino. Consideró hurto especialmente agravado la sustracción del gato desde la vivienda; daño, su muerte; y violencia privada, la ejercida sobre la propietaria a través de la agresión contra el animal.
El Tribunal de Apelaciones en lo Penal de 3.er Turno calificó el hecho como “deplorable en cuanto al menosprecio de la vida animal”, aunque mantuvo el arresto domiciliario dispuesto inicialmente.
La condena llegó el 15 de setiembre. Durante tres meses el hombre deberá cumplir arresto domiciliario total. Los 11 restantes estará sometido a vigilancia, deberá presentarse semanalmente ante la Policía, realizar trabajo comunitario y acreditar el inicio de tratamiento psicológico por consumo de alcohol.
El gato murió. La condena llegó por los delitos que rodearon su muerte.


























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