La llegada del papa León XIV a Paysandú comienza a sentirse a ambos lados del río Uruguay. Aunque pertenecen a países distintos, Paysandú y Colón comparten una cercanía que convierte la visita prevista para el 7 de noviembre en un acontecimiento regional: de un lado aparecen las primeras señales de organización; del otro, crece la expectativa.
En Paysandú, esas primeras pulsaciones son concretas. Una delegación del Vaticano encabezada por monseñor José Nahúm Jairo Salas Castañeda, coordinador de los Viajes Apostólicos, recorrió la ciudad para estudiar la logística. La elección del lugar donde León XIV celebrará la misa permanece pendiente y las alternativas próximas a la costa fueron descartadas por el riesgo de inundaciones, según la información difundida.
En Colón, frente a Paysandú, la noticia comienza a adquirir otra dimensión. La proximidad geográfica transforma un acontecimiento que ocurrirá en Uruguay en un hecho con potencial impacto sobre la costa entrerriana, especialmente por la eventual llegada de argentinos interesados en participar de la jornada.
Las dos ciudades empiezan así a transitar tiempos diferentes de una misma espera. Paysandú mide espacios, analiza recorridos y prepara la infraestructura. Colón observa lo que sucede enfrente y comienza a dimensionar lo que puede significar tener al pontífice a pocos kilómetros.
El río Uruguay marca la frontera política, pero difícilmente pueda funcionar como frontera para un acontecimiento de esta magnitud. La visita será en Paysandú; su repercusión, en cambio, ya empieza a cruzar hacia Colón.


























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