El Ministerio de Ambiente resolvió enviar muestras del agua del Río Uruguay al Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable (IIBCE) para determinar qué provocó las erupciones cutáneas con picazón que afectaron a decenas de bañistas en playas de Colonia, Soriano y Río Negro. La decisión se tomó luego de que dos estudios iniciales no arrojaran resultados concluyentes.
Así lo confirmó el director nacional de Calidad y Evaluación Ambiental (Dinacea), Alejandro Nario, en entrevista con El País. Según explicó, los primeros análisis descartaron la presencia de cianobacterias y de metales pesados, así como la intervención de productos químicos, pero no lograron identificar el organismo responsable.
Entre el viernes y el sábado pasados, cerca de un centenar de personas, de distintas edades, consultaron en servicios de salud tras presentar erupción cutánea pruriginosa, sin fiebre ni otros síntomas asociados, luego de haberse bañado en el río. Los episodios se concentraron en playas de los departamentos de Colonia, Soriano y Río Negro.
Estudios iniciales sin resultados concluyentes
El Dirección Nacional de Calidad y Evaluación Ambiental realizó, en primera instancia, observaciones microscópicas de muestras de agua tomadas en las costas de Colonia y Soriano. “No se detectaron microorganismos”, indicó Nario. Sin embargo, reconoció que las autoridades eran cautas respecto del alcance de esos resultados, ya que las muestras se recolectaron varias horas después de que se produjeran las erupciones, en un contexto de cambios significativos en las condiciones climáticas, un factor que incide en la presencia y concentración de organismos en el agua.
Además, se llevó a cabo un ensayo de ecotoxicidad, que arrojó parámetros de toxicidad moderada. A partir de allí se buscó específicamente la presencia de cianobacterias y de metales pesados —cromo, plomo, cobre, cobalto, níquel y cadmio—, con resultado negativo en ambos casos.
ADN ambiental para identificar el organismo
Ante la falta de conclusiones, el Ministerio de Ambiente coordinó el envío de muestras de ADN de material orgánico del agua recolectada al IIBCE. Allí se prevé realizar un concentrado de restos orgánicos con el objetivo de identificar material genético que permita determinar qué organismo estuvo presente en el río.
“El análisis va a llevar un tiempo que no podemos precisar”, señaló Nario. En una primera instancia se evaluó enviar las muestras a un laboratorio del exterior, posibilidad que finalmente fue descartada.
Durante los días en que se registraron los casos, la temperatura del agua del río alcanzó 29 grados, un contexto propicio para la proliferación de microorganismos, protozoarios y otros organismos asociados a temperaturas elevadas.
“Un microorganismo que segrega una toxina es algo muy común. Pasa, por ejemplo, con las cianobacterias, que liberan toxinas para evitar que otros organismos colonicen el mismo espacio”, explicó Nario a El País.
Y agregó: “Se descartaron cosas. No son cianobacterias y no es algo que venga de productos químicos. Es algo que creció en el río por las temperaturas, pero no hemos logrado identificar qué es”.
Recomendaciones sanitarias y seguimiento
La situación motivó un comunicado del Ministerio de Salud Pública (MSP), que recomendó que, ante la aparición de erupción o picazón luego de un baño en el río, se lave la piel con agua corriente y, si los síntomas persisten, se consulte en un centro de salud.
De acuerdo con el seguimiento conjunto que realizan el Ministerio de Ambiente, el MSP y las intendencias involucradas, desde el domingo no se han registrado nuevos casos de bañistas afectados ni cuadros con fiebre u otros síntomas asociados.
Mientras avanzan los estudios en el Clemente Estable, las autoridades mantienen la vigilancia sanitaria y ambiental a la espera de identificar el origen del episodio, que encendió una señal de alerta en plena temporada de uso recreativo del Río Uruguay.


























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