Por Lic. Elio García Clavijo
En El resplandor, la película de Stanley Kubrick, un hotel aislado conserva las huellas de un pasado que parece negarse a desaparecer. El Hotel Casino Carmelo no tiene fantasmas cinematográficos, pero sus habitaciones vacías, sus ventanas ausentes y los relatos sobre recorridas nocturnas con linternas despiertan una inquietud semejante: ¿qué permanece vivo cuando un edificio ha dejado de funcionar?
La pregunta no es solamente arquitectónica. También es cultural y política.
Lo que dicen las ruinas
El semiólogo Umberto Eco enseñó a interpretar los objetos y espacios como sistemas de signos. Desde esa perspectiva, una ventana ausente no representa únicamente deterioro: también puede comunicar desprotección y pérdida de expectativas.
Roland Barthes permitiría observar otro fenómeno: la normalización del abandono. Cuando una ruina permanece durante años, la comunidad puede terminar aceptándola como parte inevitable del paisaje.
La uruguaya Lisa Block de Behar aporta una mirada sobre el silencio y la ausencia. ¿Qué significa que un edificio siga presente mientras desaparecen las explicaciones sobre su futuro?
Y desde la importancia de los relatos culturales estudiados por Emir Rodríguez Monegal surge otra pregunta: ¿quién tiene derecho a contar el final de esta historia?
¿Terminó el turismo o faltaron decisiones?
Una explicación frecuente atribuye la decadencia del hotel al agotamiento de un modelo turístico vinculado con los viajes comerciales del interior, desplazados parcialmente por internet.
Pero el cierre de una actividad económica no explica por sí solo el deterioro posterior de un inmueble público.
El Ministerio de Turismo, propietario del establecimiento, impulsó alternativas para su futuro. En 2023 se reconoció oficialmente su estado ruinoso. Una licitación posterior quedó sin ofertas y, según información comunicada a Carmelo Portal, una iniciativa privada presentada en 2025 continuaba bajo estudio en julio de 2026.
La cuestión es qué destino tendrá finalmente el edificio y cuánto conoce la comunidad sobre esas decisiones.
La violencia de una imagen
Existe una forma de violencia simbólica en el contraste entre un hotel que representó hospitalidad y una estructura que hoy exhibe abandono. No implica necesariamente una agresión deliberada, sino una ruptura entre la memoria colectiva y el presente.
Quizás el Hotel Casino Carmelo ya no pueda recuperar su antigua función. Pero cerrar un negocio no equivale a abandonar su historia.
El verdadero problema no es solamente que el hotel haya dejado de recibir huéspedes. Es que Carmelo todavía necesita una respuesta sobre qué hacer con aquello que quedó.
Porque un edificio puede morir económicamente. Su responsabilidad pública, no.


























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