A las ocho de la mañana habrá un silbato, una pista y estudiantes esperando su turno.
Pero el TAI habrá empezado mucho antes.
Empezó meses atrás, en reuniones entre las direcciones del Liceo 1 y el Liceo 2. En coordinaciones con la Dirección de Tránsito. En conversaciones con el Municipio de Carmelo. En decisiones sobre recorridos, limpieza, logística y seguridad.
Empezó también hace aproximadamente un mes para los estudiantes que, junto con sus profesores de educación física, comenzaron a prepararse para las pruebas atléticas.
Todo ese trabajo previo desembocará este jueves 17 en unas horas durante las cuales buena parte de la actividad liceal abandonará salones, pizarrones y pasillos para trasladarse primero a la pista Marcelo Bianchi y después a las calles del centro de Carmelo.
El TAI tiene algo de competencia deportiva, algo de juego colectivo y algo de ritual liceal. Hay puntos en disputa, planillas, desafíos y premios. Pero también hay algo que no cabe fácilmente en una planilla: la forma en que cada clase consigue convertirse, durante unas horas, en un equipo.
Las ocho: empieza la pista
A las 8.00 comenzarán las competencias atléticas en la pista Marcelo Bianchi.
Será el momento de convertir un mes de preparación en resultados.
La lógica de una competencia es sencilla y despiadadamente concreta: hay que correr, saltar, lanzar, llegar. Después vendrán los números.
Y los números importarán.
Pero alrededor de las pruebas habrá otra competencia, menos fácil de medir.
Las hinchadas.
Mientras unos estudiantes estén en la pista, otros tendrán su propia tarea desde afuera. Los docentes evaluarán durante toda la jornada el entusiasmo de cada grupo, pero también el respeto y la limpieza del espacio que ocupe.
No alcanzará, entonces, con hacerse escuchar.
También habrá que saber estar.
Shinka TAI: cuando la competencia cambia de terreno
A mitad de la mañana, el TAI abandonará por un momento la lógica estrictamente atlética.
Llegará el Shinka TAI.
Ya no se tratará solamente de velocidad o resistencia. Los grupos tendrán que resolver trivias, enfrentarse a desafíos matemáticos y descifrar acertijos vinculados al cuerpo docente.
La competencia cambiará de músculo.
Habrá que pensar.
Y habrá que hacerlo en equipo.
Es una de las particularidades de la jornada: el resultado no dependerá de una sola capacidad. A lo largo del día convivirán las pruebas físicas con el razonamiento y el trabajo colectivo. Al mismo tiempo, continuará la evaluación del comportamiento de las hinchadas.
De algún modo, mientras los estudiantes compitan, también estarán siendo observados en otra dimensión: cómo alientan, cómo comparten el espacio y cómo lo dejan después de ocuparlo.
A las dos, las planillas
A las 14.00 terminarán las pruebas en la pista.
Entonces llegará uno de los momentos menos visibles y, sin embargo, decisivos: consolidar planillas y resultados.
Después de horas de movimiento aparecerán las cuentas.
Puntos.
Puestos.
Resultados.
La jornada deportiva habrá terminado, pero el TAI todavía no.
Faltará sacar la actividad de la pista y llevarla al centro de Carmelo.
A las cuatro y media, a la calle
A las 16.30 comenzará el desfile institucional.
Los estudiantes partirán desde la pista Marcelo Bianchi y avanzarán por la calle General Artigas hasta Uruguay. El destino será la Plaza Independencia.
Ese recorrido explica una parte importante de los meses de preparación.
Porque trasladar una actividad liceal de estas características hacia las calles supone coordinar tránsito, seguridad, limpieza y logística. Las direcciones de ambos liceos, la Dirección de Tránsito y el Municipio de Carmelo trabajaron conjuntamente en esos aspectos para la realización de la jornada.
A esa hora, además, el TAI cambiará otra vez.
Lo que durante la mañana estuvo concentrado alrededor de una pista deportiva entrará en la ciudad.
Las clases desfilarán.
Las hinchadas se moverán con ellas.
Y Carmelo tendrá durante ese trayecto una imagen poco habitual: estudiantes de dos liceos avanzando hacia una misma plaza después de haber pasado el día compitiendo entre sí.
La Plaza Independencia será el último escenario
El recorrido terminará en la Plaza Independencia.
Allí estará instalado el escenario móvil donde se realizará la ceremonia de cierre y premiación.
Se entregarán medallas y trofeos por los resultados obtenidos durante la jornada, además de los premios colectivos destinados a las clases destacadas.
Será el momento de conocer qué dicen finalmente las planillas.
Pero las planillas contarán solamente una parte del jueves.
Porque el TAI habrá comenzado meses antes de que alguien corra la primera prueba y terminará después de que el último grupo llegue a la plaza.
Entre una cosa y otra habrá estudiantes corriendo, pensando, alentando, resolviendo acertijos y recorriendo las calles. Habrá docentes evaluando pruebas y comportamientos. Habrá tránsito organizado para permitir el desfile y equipos encargados de que los espacios utilizados queden en condiciones.
Y habrá una ciudad que, por unas horas, funcionará también como patio de liceo.
A las ocho de la mañana, la pista Marcelo Bianchi pondrá en marcha el cronómetro.
A las cuatro y media de la tarde, el TAI saldrá a la calle.
Después vendrán la Plaza Independencia, los nombres, las medallas y los trofeos.
Y recién entonces, cuando ya no quede ninguna prueba por disputar, se sabrá quién ganó.
Aunque para llegar hasta ese momento hayan hecho falta varios meses.


























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