China suspendió temporalmente desde el 6 de agosto las exportaciones del Frigorífico Tacuarembó hacia ese mercado, luego de detectar residuos de imidocarb por encima del límite máximo permitido en un embarque de carne bovina sin hueso, informó el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP).
El dato central es la reiteración. El 19 de mayo, la Administración General de Aduanas de China ya había comunicado otro resultado por encima del límite para el mismo medicamento y procedente del mismo establecimiento.
El imidocarb está autorizado en Uruguay y se utiliza para tratar enfermedades transmitidas por la garrapata. El problema, por tanto, no es su utilización sino el eventual incumplimiento de las condiciones establecidas antes de la faena. En Uruguay, los productos registrados requieren un período de espera de 213 días.
El MGAP inició una investigación para determinar el origen del nuevo episodio e identificar los establecimientos ganaderos involucrados.
La trazabilidad será determinante: permitirá reconstruir el recorrido de los animales y establecer dónde pudo producirse el incumplimiento.
Hasta ahora no se registraron casos similares en exportaciones de otros frigoríficos uruguayos, por lo que la información disponible no permite extender el problema al conjunto de la industria.
Sin embargo, la reiteración en Tacuarembó introduce una señal de alerta. Uruguay depende de la confianza sanitaria para ingresar a mercados exigentes y cualquier incumplimiento puede transformarse rápidamente en una restricción comercial.
El episodio deja así una conclusión que trasciende al frigorífico: la trazabilidad permite encontrar el origen de un problema, pero el desafío sanitario es detectarlo antes de que la carne llegue al mercado de destino.

























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