El departamento de Colonia perdió casi la mitad de sus abonados a la televisión paga desde 2019

Fuente: Informe de Mercado de Telecomunicaciones de Uruguay. Datos a diciembre de 2025, URSEC.

La televisión para abonados registra en Colonia una caída sostenida que refleja un cambio profundo en la forma de consumir contenidos audiovisuales. Según datos de URSEC, el departamento pasó de 30.700 servicios en diciembre de 2019 a 16.400 en diciembre de 2025. Son 14.300 abonados menos, una reducción cercana al 47% en seis años.

La baja no aparece como un episodio aislado. El gráfico muestra un descenso casi continuo desde 2019, con leves variaciones, pero sin recuperación sostenida. En diciembre de 2023 Colonia tenía 22.400 servicios; un año después, 19.800; y en diciembre de 2025, 16.400. Es decir, en los últimos dos años se perdieron otros 6.000 abonados.

Los números no indican necesariamente que los colonienses miren menos contenidos. Señalan, más bien, que cada vez menos hogares utilizan el sistema tradicional de televisión paga como vía principal de acceso. La pantalla sigue ocupando un lugar central, pero cambió el modo de verla: el televisor convive con celulares, computadoras, plataformas de streaming, YouTube, redes sociales y aplicaciones.

La caída del cable puede explicarse por una combinación de factores económicos, tecnológicos y culturales. Para muchos hogares, el abono mensual compite con otros gastos digitales, en especial internet y plataformas bajo demanda. Al mismo tiempo, la televisión lineal —basada en horarios, canales y grilla fija— perdió peso frente al consumo elegido por el usuario: mirar qué quiere, cuándo quiere y en la pantalla que tiene disponible.

Este cambio también modificó el vínculo con los medios de comunicación por abonados. Durante años, el cable fue una puerta de entrada a señales nacionales, internacionales y locales. En departamentos como Colonia, además, cumplió una función de cercanía: información local, programación comunitaria, deportes, servicios y cobertura territorial. La pérdida de abonados reduce el alcance de ese modelo tradicional.

El fenómeno tiene una lectura sociológica: el hogar dejó de organizar el consumo audiovisual alrededor de una única pantalla y una única programación. Hoy la televisión es una experiencia fragmentada. En una misma casa pueden convivir el informativo por cable, una serie en streaming, videos en el celular, contenidos infantiles en plataformas y transmisiones deportivas por internet.

La tendencia marca una transformación del consumidor. El abonado clásico, que pagaba por un paquete cerrado de canales, se convierte en usuario de múltiples servicios. La televisión ya no depende solo del cable ni del horario de emisión. Depende cada vez más de la conectividad, de la demanda individual y de la capacidad de cada persona para elegir entre distintas pantallas.

En Colonia, la caída de 30.700 a 16.400 servicios resume ese cambio. No es únicamente una baja comercial del sector. Es una señal de época: los colonienses siguen mirando pantallas, pero cada vez menos a través del modelo tradicional de televisión para abonados.

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