El departamento de Colonia ocupa el primer lugar en cifras de suicidio en Uruguay, según se informó en una reciente charla de prevención en salud mental realizada en Nueva Helvecia. El dato fue señalado por la psicóloga social clínica y docente de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Sussy Bentancour, quien advirtió sobre los crecientes factores de riesgo que enfrentan niños y adolescentes en el país.
“Muchos adolescentes hoy no tienen ni siquiera adultos frágiles detrás”, alertó la especialista, según recogió el medio local Ro Contenidos. En su exposición, Bentancour enfatizó la urgencia de reforzar el tejido comunitario a través de referentes sociales —docentes, entrenadores, vecinos— que contribuyan a construir vínculos afectivos y saludables desde la infancia.
El departamento de Colonia no solo encabeza los datos absolutos, sino que también refleja un fenómeno que se profundiza en el interior del país: la desconexión emocional, la inversión de roles familiares y la ausencia de educación emocional están entre las principales causas identificadas por los expertos.
Una crisis nacional con impacto local
De acuerdo con el Ministerio de Salud Pública (MSP), Uruguay registró 764 suicidios en 2024, alcanzando una tasa de 21,4 por cada 100.000 habitantes. La cifra ubica al país entre los primeros de América Latina, solo detrás de Surinam y Guyana, y entre los más altos del mundo según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud.
La problemática, lejos de ser homogénea, golpea con mayor fuerza a los departamentos del interior. Colonia destaca por su registro absoluto, mientras que otros departamentos como Treinta y Tres, Rocha y Río Negro presentan tasas que superan los 30 suicidios por cada 100.000 habitantes.
El fenómeno afecta de forma desproporcionada a los hombres —la tasa masculina es cinco veces mayor que la femenina— y a las personas mayores, en especial aquellas que atraviesan la jubilación sin redes de contención emocional. Según datos de la OPS, los adultos mayores representan cerca del 32 % de los casos anuales en Uruguay.
Factores de riesgo y carencias estructurales
Durante la charla en Nueva Helvecia, Bentancour señaló que la creciente soledad infantil, la sobrecarga de responsabilidades en adolescentes —muchos de los cuales abandonan sus estudios para asumir el cuidado de hermanos— y la falta de referentes afectivos son síntomas de un sistema que no está respondiendo a tiempo.
“Estamos ante una generación de jóvenes que transita sus crisis más profundas en silencio, sin acompañamiento, sin escucha activa, sin espacios para expresar el malestar”, subrayó la especialista. En este sentido, abogó por una política pública más decidida en educación emocional, prevención comunitaria y fortalecimiento de la salud mental en el territorio.
¿Qué se está haciendo?
El Ministerio de Salud Pública ha declarado al suicidio como una prioridad nacional y ha implementado campañas como La última foto, destinadas a visibilizar y sensibilizar sobre el impacto de esta problemática. Sin embargo, profesionales y organizaciones sociales coinciden en que aún falta un abordaje integral con enfoque territorial y sostenido.
En ese marco, el desafío de Colonia es doble: lidera los números nacionales y, al mismo tiempo, posee una red comunitaria y educativa que puede jugar un rol decisivo si se articula adecuadamente. La prevención del suicidio, insisten los expertos, comienza en el hogar, en las escuelas, en los clubes de barrio y en la escucha atenta de quienes están cerca.
