Miel en la azotea: un plan por la biodiversidad

Dos apicultores recolectan miel de una colmena el 7 de abril de 2021 en la azotea de la Casa Buxareo, embajada de Francia en Montevideo (Uruguay). EFE/ Raúl Martínez

Por Alejandro Prieto

Desde una azotea, con una colmena, cambiar el futuro: así de ambicioso es el plan que la embajada de Francia en Uruguay pone en marcha con el triple desafío de impulsar una diplomacia verde, proteger la biodiversidad y demostrar que se puede producir sin agroquímicos.

Una nube lo rodea, manos y cabeza al descubierto, pero ni una lo toca: el apicultor ejecuta así su magia con los cajones pintados de rojo, blanco y azul que ubican la escena en la azotea más francesa de Montevideo, la de la Casa Buxareo, que suma a la sede diplomática la función de albergar un enjambre de abejas.

UNA EMBAJADA VERDE

Efe presencia el día de la cosecha, una jornada «muy importante», explica el embajador de Francia en Uruguay, Hugues Moret, para el proyecto que su oficina impulsa junto a la Sociedad Apícola Uruguaya para que los principales polinizadores del planeta tengan refugio en la ciudad.

Moret detalla así que si bien la iniciativa -que implicó la instalación de colmenas en la céntrica embajada como en su residencia personal (en el este de la ciudad)- tiene como fin central la protección de biodiversidad, se suman a él la promoción de una diplomacia verde y una producción agrícola sostenible.

«Es una manera visible, ejemplar, simbólica de mostrar que se puede desarrollar una agricultura urbana sostenible, resiliente, porque sabemos que hoy en día particularmente en el contexto de la pandemia no hay frontera hermética entre el campo y la ciudad entonces debemos inventar circuitos cortos de producción de comida», resalta.

El afán de prevenir la muerte de las abejas, además, no es nuevo para Francia, ya que la nación europea adoptó en 2018 un decreto que prohíbe en su territorio el uso de los pesticidas que contengan neonicotinoides por su efecto nocivo para ellas.

UN PELIGRO INMINENTE

«Van a desaparecer», vaticina el presidente de la Sociedad Apícola Uruguaya (SAU), Ruben Riera, sobre el catastrófico escenario que esperaría a las abejas si los expertos no intervinieran para evitar que caiga el número de colmenas a nivel global.

Al tiempo que denuncia que la mortandad de las abejas pasó de un 10 % a más de un 30 %, Riera destaca que la apicultura y su práctica en la ciudad mediante proyectos como este son claves para hacer frente al enemigo mayor: los agrotóxicos.

Para el presidente de la SAU, que pese a sus 10 años de diálogo con las autoridades uruguayas apenas ha logrado reducir la exposición de las abejas a agrotóxicos, luchar contra estas prácticas sigue siendo un «callejón sin salida» a nivel global.

Sin embargo, tiene esperanza de que el ejemplo de los países europeos rinda frutos.

«Cada vez que suprime el uso masivo y abusivo de estos insecticidas las poblaciones de abejas comienzan a aumentar nuevamente y también la productividad, o sea que la experiencia de Italia y de Francia nos está demostrando que ese es el camino», subraya.

PRODUCIR MIEL EN LA AZOTEA

Tras un trabajo metódico de retirar una a una, sin más protección que la de su mono blanco, las láminas donde las abejas almacenaron unos 36 kilos de miel, Riera asegura que no hay riesgo en operar con las abejas a pequeña escala en un espacio urbano si se está bien preparado.

El apicultor recalca que en los meses de trabajo con las abejas de la embajada no hubo indicio de «defensividad» y, por ende, se declara partidario de la apicultura familiar que cualquiera con capacitación puede implementar en su azotea.

A su vez, advierte que los enjambres reflejan «el instinto de reproducción de las abejas» y si se los encuentra en edificios o tanques no hay que fumigar o quemarlos porque esa es una agresión que «mutila a la naturaleza».

En esa línea, el embajador de Francia apunta que otra clave del proyecto es el aspecto pedagógico, por lo que, con ayuda del Ministerio de Educación y Cultura, se buscará introducir módulos de aprendizaje sobre la concienciación ambiental y especies en peligro en las escuelas.

Una vez cosechada, la miel será enviada al Laboratorio Tecnológico del Uruguay (LATU) para ser analizada y envasada con una etiqueta que diga que es libre de químicos, explica Moret, quien acota que en un futuro se busca convencer a la Intendencia de Montevideo de replicar esto en los grandes parques de la ciudad.

Por su parte, Riera puntualiza que un análisis polínico de la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República sobre estas colmenas mostró como «gran sorpresa» que la miel cosechada allí proviene fundamentalmente de la floración de palmera, planta que «apasiona» a las abejas y abunda en la Rambla y parques de Montevideo.

Alejandro Prieto

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