Gabbiani cuestionó la ausencia colorada en la misión a Europa: “Se perdió una oportunidad institucional”

El exedil colorado dijo que no puede confirmar si hubo una orden política para que Malvina Sarett no viajara, pero sostuvo que el Partido Colorado debió garantizar representación en la delegación de la Junta Departamental.

Gabriel Gabbiani.

La misión oficial de la Intendencia de Colonia a España y Portugal dejó un debate político abierto en el Partido Colorado. La edil Malvina Sarett, incluida en la comitiva, no participó de la gira y, consultada por Carmelo Portal, argumentó razones personales.

El punto que ahora se discute es otro: por qué, ante su ausencia, no se habilitó la participación de un edil suplente que mantuviera la representación político-partidaria en una instancia institucional del gobierno departamental.

Sobre ese tema fue consultado en Radiolugares el exedil colorado Gabriel Gabbiani, quien aclaró desde el inicio que ya no integra la Junta Departamental y que tampoco pertenece al sector Vamos Uruguay, al que vinculó con la diputada Nibia Reisch. Aun así, dijo haber recibido versiones desde ámbitos colorados y de la Junta que le hacen presumir que la ausencia de Sarett pudo haber respondido a una decisión política interna.

Gabbiani fue cuidadoso en ese punto: habló en condicional, dijo que no tiene certeza y remarcó que la relación entre Reisch y Sarett “solo la saben ellas”. Pero también fue crítico: sostuvo que el Partido Colorado perdió una oportunidad institucional y que, si hubo una imposición, se trató de “un rumbo totalmente equivocado”.

—Antes de entrar en el tema, ¿desde qué lugar hablás hoy?

—Primero, yo no renové la banca. En este momento no estoy dentro de la Junta Departamental, no soy edil departamental. Por lo tanto, no estoy en contacto directo con las actividades de la Junta y no conozco mucho la interna, más allá de que dejé amigos de todos los partidos y estoy en contacto con ellos, que más o menos me tienen al tanto.

Y lo segundo que quiero aclarar es que la edil que mencionas pertenece al sector Vamos Uruguay, que responde a Pedro Bordaberry y, en lo departamental, a la diputada Reisch. Yo me abrí de ese sector antes de las elecciones departamentales, así que tampoco tengo contacto ni dentro ni fuera de la Junta.

“Me dijeron que la diputada le habría dicho que no viajara”

—¿Cómo tomaste conocimiento de la situación?

—Conozco el tema porque, voy a ser sincero, me llamó un diputado. No voy a decir el nombre porque obviamente me pidió reserva. Me planteó la situación de que la diputada había accionado contra aquellos legisladores que viajaban y demás. Estaba muy enojado, porque decía: “En mi caso tuve un solo viaje en el período y nos mete a todos en la misma bolsa”.

Luego me dicen en la Junta Departamental que la diputada le habría dicho a su edil, la única edil que tiene, que no viajara justamente por ese tema, como una muestra de austeridad.

Eso fue lo que me dijo primero un diputado colorado y después me lo comentaron ediles respecto a esa obligación, si se quiere, o a esa imposición. Pero honestamente no lo sé. No puedo decir si fue así, por eso utilizo el condicional. Eso fue lo que me dijeron.

—La diputada Reisch ha tenido una postura crítica sobre los viajes al exterior.

—Sí, es cierto que la diputada ha tenido esa postura de no viajar al exterior por motivos oficiales y se ha convertido en una de las principales críticas de los viáticos y traslados internacionales de sus pares en el Parlamento.

—¿Esto plantea un problema de libertad política entre una edil y una diputada? 

—Obviamente, desde que comenzamos a trabajar con el recordado Daniel Bianchi, el líder indiscutible era Daniel en el sector. Pedro Bordaberry en lo nacional y Daniel Bianchi en lo departamental. Cuando Daniel se fue del partido y pasó al Senado, quedó Reisch en su lugar, y ese liderazgo, por una cuestión de continuidad, siguió en manos de quien entonces era la diputada.

Pero un liderazgo se mantiene de varias maneras. Sobre todo, se debe mantener respetando la opinión de los demás, siendo democrático, valorando la opinión de los demás y dándoles libertad para actuar.

No se imponen las cosas. Cuando vos estás imponiendo, ya estás perdiendo gran parte de lo que es el liderazgo. Y menos en un partido como el Partido Colorado, que siempre dio muestras importantes de democracia interna con sus comités ejecutivos departamentales y su Comité Ejecutivo Nacional.

— ¿Reisch nunca viajó al exterior?

—Yo recuerdo un viaje que hizo la señora Reisch a las Islas Malvinas. Incluso me pidió a mí que le pusiera en inglés algunas frases básicas para saludar, agradecer y demás, porque ella no habla inglés. Y fue a las Islas Malvinas.

Yo quiero saber qué salió de productivo de ese viaje. No recuerdo cómo fue, porque hace 10 o 12 años, pero sé que viajó. Si me invitan a Portugal, España, Italia o Estados Unidos, hay cosas. Ahora, en las Islas Malvinas, más que conocer la manera en que viven y trabajan los isleños, no se iba a hacer ningún acuerdo diplomático ni comercial.

Entonces, está bien: hacer lo que yo digo, pero no lo que yo hago. El famoso doble discurso que se le adjudica a otra coalición política, en este caso lo hizo Reisch.

—¿Hay una mirada instalada de que todo viaje oficial es turismo?

—Tal vez hay algún tipo de prejuicio. Es necesario tener la cabeza globalizada y saber que hay elementos de nuestra economía que no dependen de nosotros, sino de mercados internacionales.

Que el nombre del departamento de Colonia aparezca, a veces está bueno. Yo no tengo ese prejuicio de que viajan por placer.

—¿Estamos ante una representante que tiene ese prejuicio?

—Aparentemente sí. Pero como te digo, yo no lo sé. Hace cerca de un año y medio que no tengo trato con la diputada Reisch ni con la edil Sarett. Con Sarett estuvimos juntos en la Junta Departamental hasta julio del año pasado, pero tuvimos serias diferencias. Varias cosas que yo propuse ella me las votaba en contra, aunque me las votaran a favor el Partido Nacional y el Frente Amplio. Entonces, evidentemente, una situación así no daba para mantener una relación de ningún tipo.

—En el caso concreto de esta misión a España y Portugal, ¿por qué entendés que era importante la presencia de un edil colorado?

—Este viaje que realizó  la Intendencia, con algún representante de la Junta Departamental, era con el objetivo de conseguir fondos y cooperación para la restauración del frontón del Real de San Carlos. Además, incluía temas medioambientales, de urbanismo y cooperación internacional.

Me parece que era importantísimo concurrir. Estamos hablando de Portugal, cuando el Imperio portugués fue el que fundó la nueva Colonia del Sacramento. No estamos yendo a Botswana.

Entonces me parece importantísimo que hubiera concurrido un edil. Y aclaro de nuevo: no estoy defendiendo a Sarett, porque estamos en las antípodas. Pero sí defiendo el derecho que tenía una edil de concurrir invitada por la Intendencia de Colonia, conocer la realidad de Portugal y trasladar a la Junta Departamental y a la ciudadanía los acuerdos que se pudieran hacer, o por lo menos ideas de cooperación.

Creo que esta edil fue coartada por la diputada. En mi caso, yo no se lo hubiera permitido.

—La pregunta es a quién representaba Sarett: ¿a la persona, a la bancada o al Partido Colorado?

—La invitación fue, según lo que me dijeron, de la Intendencia de Colonia a los coordinadores de bancada. Cada bancada tiene un coordinador: el Frente Amplio, el Partido Nacional y el Partido Colorado. En el caso de Sarett, es la coordinadora del Partido Colorado porque es la única edila que tiene el partido.

Entonces, si la invitación era personal o al coordinador de bancada, correspondía a Sarett. Pero si la invitación era para representar al Partido Colorado, me parece que debió existir una instancia previa para discutir el tema.

Podían haber dicho: “Nuestro sector no va; ustedes, si quieren ir, vayan”. Yo habría dejado a los otros sectores la posibilidad de repensar el tema y de ir con otra persona.

—Si la razón fue personal, ¿qué alternativa tenía Sarett?

—Si verdaderamente no podía ir por cuestiones personales, podría haber dicho: “Yo no puedo ir, que vaya mi primer suplente”. O le pedía a la Junta Departamental que autorizara a concurrir a su primer suplente; y si él no podía, al segundo o al tercero.

Evidentemente no lo hizo. Eso me hace presumir que no era por temas personales verdaderamente, sino por esa imposición de la que hablábamos. Eso es lo que pienso yo.

Ahora, tampoco, si hubiera sido por una cuestión personal, puede trasladarlo al Partido Colorado como tal. Porque la invitación era para representantes de la Junta Departamental, y ahí hay un solo edil con sus tres suplentes.

—¿Qué imagen deja que el Partido Colorado no haya participado de una instancia institucional en el exterior?

—No es lo mismo que vayan todos los partidos que tienen representación a que uno de ellos no concurra. Me parece que hay un mensaje político, no solo para tratarlo nosotros los colonienses, sino que podría haber tenido repercusiones en el exterior.

No las tuvo, pero me da la impresión de que corrimos ese riesgo de ir con un costado medio flaco, por llamarle de alguna forma.

Yo presumo que acá estamos ante dos posibilidades: o en realidad fue por cuestiones personales, o fue por una imposición de la diputada. Si fue por cuestiones personales, se podría haber pedido autorización a la Junta para que viajara un suplente. Si fue por imposición de la diputada, es un error grave de concepto y un camino errático, un rumbo totalmente equivocado.

—¿Se perdió la posibilidad de que el Partido Colorado trajera insumos de esa misión?

—Sí, claro. Solo yendo te enterás o te formás una opinión, que incluso puede ser una opinión distinta.

Como digo, si hubiera sido una imposición de la diputada y me la hubiera hecho a mí, hubiera caído en saco roto, porque no le hubiera hecho caso directamente.

Una cosa es liderar un sector o ser el principal referente del departamento, y otra cosa es no respetar el derecho de los demás. Cuando las cosas se hacen por imposición y obligado a los gritos, no corren. Esos liderazgos no sirven. Hay que cambiarlos.

—¿Han existido gritos en esa interna?

—En algún momento, sí. No sé en este caso concretamente, pero en la interna, cuando yo pertenecía a ese sector, sí.

—¿Y por qué se gritaba?

—Para imponer, como se grita en todos lados. Como se grita también en la Junta Departamental: para imponer una forma de pensar, para imponer un criterio, para pretender que se haga lo que una persona dice y nada más.

Cuando no hay argumentos válidos para hacer valer un punto de vista, se utiliza el grito, la fuerza. Lo hemos visto en la Junta Departamental en cantidad de cruces de debate, y en las internas de los sectores también.

—¿Este tema debería tratarse en la interna del Partido Colorado?

—Sí, sin duda. En la próxima reunión del Comité Ejecutivo Departamental se podría abordar.

Pero habría que abordarlo desde el punto de vista de la pérdida que significa no haber participado de una instancia tan importante para un representante del Partido Colorado. No a nivel personal.

La relación entre Reisch y Sarett, si fue una imposición, una obligación o un pedido, la saben ellas. Nadie más que ellas. Pero el Partido Colorado sí puede plantear: “Teníamos esta invitación y nos perdimos esta oportunidad”. Claro que sí.

 

—Sarett dijo a Carmelo Portal que no participó por razones personales. ¿Para vos no fue tan así?

—Para mí no. Pero tengo que utilizar el condicional. Yo presumo, por lo que me dijeron otros ediles e incluso gente allegada a la Intendencia, que le prohibieron a Sarett, o no digamos le prohibieron: que la diputada le impidió ir. Inclusive, de alguna manera, que la habría coaccionado.

Pero esto es informal. Son presunciones. No tengo la seguridad. Pero me animo a ir por esa vía, sí.

—Para cerrar: ¿cuáles son hoy los temas más importantes del departamento de Colonia para el Partido Colorado?

—Yo diría que los problemas que hay en Colonia son los mismos que se están dando en todo el territorio nacional.

Primero, tenemos un problema gravísimo con la inseguridad. Esto ya es brutal. Se puede ver en todas las ciudades del departamento.

Yo sigo viajando y recorriendo, a pesar de no ser edil. Voy a varias localidades y trato de estar en contacto con la gente. El senador Robert Silva, que es del sector al que pertenezco ahora, lo que era el antiguo Ciudadanos de Talvi, me pidió tratar de recomponer el partido y ese sector. Entonces viajo, hablo con dirigentes, posibles dirigentes y gente que quedó por fuera o que no va en la misma línea de la diputada.

—¿Qué otros temas aparecen en esas recorridas?

—En esas recorridas aparece la cantidad de gente de la zona metropolitana montevideana que está residiendo en el departamento de Colonia. Según fuentes extraoficiales, serían alrededor de 2.000 personas.

Son personas que no tienen trabajo fijo, que no tienen hogar. Y ahí aparece el segundo tema: las fuentes de trabajo. No hay fuentes de trabajo que se abran en Colonia. Al contrario, están cerrando.

Ahora vemos algo que casi no se veía en el departamento: gente revolviendo contenedores de basura en distintas localidades. Hay gente que viene y no tiene trabajo.

—Hablaste también de una posible llegada de personas vinculadas al delito. ¿Cómo fundamentas eso?

—No quiero decir que todos los que vienen de la zona metropolitana estén ligados al narcotráfico o al crimen organizado, ni que todos sean delincuentes. De ninguna manera.

Pero hay situaciones en las que se producen delitos y, cuando aparecen los responsables, no son colonienses ni del departamento. Entonces, si hacemos una extrapolación, es muy fácil.

Me animo a decir que una gran mayoría de la gente que está viniendo de la zona metropolitana a radicarse al interior tiene antecedentes delictivos. No todos, reitero. Pero seguramente una gran mayoría sí.

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