Héctor Amaro, el policía que aprendió Colonia calle por calle

Tras más de 36 años de servicio, el actual subjefe de Policía de Colonia prepara su retiro. En medio de cambios dispuestos por el Ministerio del Interior, Amaro asegura que su salida fue una decisión personal y deja una mirada sobre la seguridad, la falta de personal, el vínculo con la comunidad y los desafíos que quedan para el departamento.

Captura de pantalla de Colonia Multimedia.

El comisario mayor Héctor Amaro está a días de cerrar una etapa que atravesó buena parte de su vida. Su último día de trabajo será el 2 de julio; luego hará uso de la licencia reglamentaria y pasará oficialmente a retiro el 1.º de septiembre. Para entonces habrá completado 36 años y ocho meses en la Policía.

Su salida se da en un momento de cambios en la estructura de la Policía Nacional y en la Jefatura de Policía de Colonia, donde está prevista la llegada del actual subjefe de Policía de Montevideo, comisario mayor Carlos Rodríguez. Amaro, sin embargo, aclara que su retiro no fue consecuencia de esa modificación, sino una decisión que venía madurando desde hace tiempo.

En diálogo con Miguel Guaraglia y Elio García, en Radiolugares,  repasó su carrera, habló de Colonia, Carmelo, el narcotráfico, la violencia doméstica, el nuevo Código del Proceso Penal y el lugar que, a su juicio, ocupa la comunidad en el trabajo policial.

“Mi retiro es una decisión personal”

—¿Su retiro fue una decisión voluntaria o una resolución dispuesta por el Ministerio del Interior?

—Mi retiro se debe a una decisión personal que ya venía meditando desde hace un par de años. Entiendo que ahora es el momento y tomé la decisión. Esto ya venía coordinado con los mandos del Ministerio y con el actual jefe de Policía desde marzo del año pasado, cuando asumimos. Yo ya tenía mis planes de no seguir todo el período.

Después del goce de la licencia reglamentaria que me corresponde, voy a estar hasta el 31 de agosto y a partir del 1.º de septiembre paso a retiro. Voy a sumar 36 años y ocho meses en la carrera policial.

—¿La decisión se aceleró por la llegada del comisario mayor Carlos Rodríguez a Colonia?

—No. Yo ya había tomado la decisión y ya había puesto fecha. Lo que pasa es que no lo hice público, lo mantuve en reserva. Siempre fui leal con mi jefe respecto a lo que iba a hacer. El año pasado ya le había puesto en conocimiento que a mediados de este año estaban mis planes de pasar a retiro.

“Al que venga le diría que tiene que conocer la gente”

—¿Qué información considera imprescindible transmitirle al nuevo subjefe sobre Colonia?

—Le voy a hablar desde mi experiencia. Yo llegué a Colonia el 2 de enero de 1999. Fui destinado a la zona de Rosario, Nueva Helvecia y Valdense. En aquel momento no estaban creadas las zonas operacionales. Me tocó como destino la Seccional Quinta de Nueva Helvecia.

La mayor parte de mi carrera la hice en el departamento. Después fui jefe de seccional, trabajé en Colonia del Sacramento y, cuando ascendí a comisario mayor, la responsabilidad pasó a ser departamental. En 2019 llegué a la zona de Carmelo como jefe de Zona 3, hasta marzo de 2020, cuando fui designado coordinador.

Tengo el honor y la satisfacción de haber hecho toda mi carrera acá. Colonia me enseñó mucho. Hay que trabajar, ser responsable y dedicarle tiempo. Yo le dediqué mi vida a Colonia. Primero estaba el trabajo, y así logré lo que logré.

—¿Cuál es el primer desafío para quien asuma esa función?

—Relacionarse con la comunidad. Conocer el departamento y conocer la gente. Acá no hay falta de mando; lo que falta es gente. Falta personal para conducir y para trabajar.

El trabajo del subjefe es más administrativo que ejecutivo. El coordinador es quien tiene la obligación de conocer todo. El hombre que viene ya conoce algo del departamento, pero una cosa es visitar Colonia y otra cosa es venir a trabajar.

“La Policía evolucionó, pero también evolucionó la criminalidad”

—En estos años, ¿la Policía evolucionó o involucionó?

—La Policía ha evolucionado en muchos aspectos. Lo que pasa es que la criminalidad también evolucionó y aumentó. Nosotros tenemos en Colonia muy buenos números. Se trabaja muchísimo, con pocos recursos humanos, y entiendo que se dan muy buenos resultados. Eso se debe al compromiso de la Policía.

Hay policías que trabajan sin límite de horario. Empiezan una operación y hasta que no la terminan no paran. Eso no lo ve nadie; lo sabemos solo nosotros.

—¿La falta de personal es hoy uno de los principales problemas?

—Sí. Cuando llegué al departamento, por comisaría habría uno, dos o tres policías con licencia médica. Ahora eso aumentó considerablemente por distintas razones. El estrés policial existe, porque hay una demanda de servicio muy grande.

En distintas guardias hay una sola persona para atender a varias personas en un turno. Y esa persona tiene que resolver todos los casos. Hoy casi todo termina orientado a la Policía: si un barrio no tiene luz, llaman a la Policía; si se rompe un caño, llaman a la Policía; si cae un cable, también tiene que intervenir la Policía porque puede haber riesgo para alguien.

“El vínculo con la comunidad es fundamental”

—¿Qué aprendió del vínculo entre la Policía y la comunidad?

—Para mí los vínculos con la comunidad explican dónde estoy hoy. Me doy el lujo de ir a cualquier parte del departamento, a cualquier reunión, y siempre encuentro a alguien que conozco o que me conoce.

Yo tengo una manera de trabajar: la persona que va una vez a la seccional y la atiendo, ya quedó. Después me la cruzo en el supermercado, en la calle o en una parada de ómnibus, y sé que la conozco. Nos saludamos, conversamos. Ese vínculo se fue creando en todo el departamento.

Cuando me tocó ir a la Zona 3, en Carmelo, en 2019, no conocía a nadie. En un año y algo recorrí calles, rutas y caminos. Hoy me dicen que hubo un hurto en determinado barrio o en determinada calle y sé dónde es. Eso para mí es una gran satisfacción.

“El narcotráfico creció, pero no veo contaminación en la Policía de Colonia”

—¿Cómo observa el avance del narcotráfico en comparación con sus primeros años de carrera?

—Que ha crecido el narcotráfico, sí. Los procedimientos están a la vista. Pero que eso haya contaminado a la Policía, acá no lo veo. En Colonia no hemos tenido casos así. Yo estuve de cerca en muchas operaciones y no tenemos situaciones de ese tipo.

—¿Y cómo analiza los casos de corrupción o desvíos individuales dentro de la institución?

—Somos seres humanos y los seres humanos cometemos errores. En todo trabajo, en toda institución, puede haber alguien que se desvíe. Pero no se puede hacer de eso una medida corriente ni generalizar.

“El nuevo Código obliga a hacer las cosas cada vez mejor”

—¿El nuevo Código del Proceso Penal favoreció o limitó el trabajo policial?

—El nuevo Código nos lleva a hacer las cosas cada vez mejor. Nos obliga a perfeccionarnos, a estudiar más, a trabajar mejor. Cuando una persona comete un delito, la Policía trabaja y lleva la prueba a la Justicia. Estamos hablando de la libertad de una persona, por eso es garantista y hay que cumplir todo lo que el Código exige.

—Hay policías que sienten que detienen varias veces a la misma persona y luego queda en libertad. ¿Cómo lo interpreta?

—Cada caso es especial y se analiza por separado. Hay plazos y hay situaciones distintas: quien comete un delito por primera vez, por segunda vez, por tercera vez. A veces se dice “lo agarramos y lo soltaron”, pero puede ser primario o puede haber otros elementos. También me pasó en Carmelo tener que intervenir varias veces con una misma persona por incumplimiento de medidas. Es parte del trabajo que nos toca.

—¿Fiscalía acompaña el trabajo policial?

—Creo que sí. Lo que pasa es que así como nosotros tenemos mucho trabajo, las fiscalías también tienen mucho trabajo. A veces atienden más cosas que nosotros.

“Los momentos difíciles quedan, aunque uno siga trabajando”

—Después de más de 36 años de servicio, ¿cuál fue el momento más difícil de su carrera?

—A lo largo de mi carrera tuve muchos procedimientos. Algunos muy complejos, algunos con final feliz y otros no. Recuerdo casos de homicidios y copamientos en la zona de Rosario, por 2004, cuando se movilizó mucha gente y hubo que trabajar con familias que estaban pasando por su peor momento.

También recuerdo Carmelo. Llegué el 3 de enero de 2019 y, a los quince días, tuvimos un brutal copamiento en la zona de El Faro. Se trabajó muchísimo. En la carrera hay buenas y malas, pero pasando raya han sido más las buenas.

“Carmelo es una zona compleja, pero la veo más controlada”

—¿Carmelo es complejo en materia delictiva?

—Es una opinión muy personal, pero me parecía que antes era más complejo. Si bien hay problemas, como en todos lados, lo veo un poco más controlado. Capaz que la gente puede tener otra opinión, pero quienes transitamos varios años viendo las cosas fuimos nosotros.

Antes había hechos que ahora no ocurren, o situaciones que hoy pasan menos. Vivimos en sociedad y las cosas van a pasar. El delito cero no existe.

“La violencia doméstica está en crecimiento”

—Cuando se habla de seguridad se menciona mucho el narcotráfico, pero también está la violencia doméstica. ¿Cómo vio esa problemática en estos años?

—La violencia doméstica está en crecimiento. Cuando empezamos en Colonia, en 1999 o 2000, era diferente hasta la forma en que se trataba. Antes una persona iba por una situación de violencia doméstica, que como nombre surgió después, y hasta se le pedía una denuncia escrita.

Eso cambió. Hoy la víctima está mejor atendida y hay más herramientas. Pero también vemos un aumento de casos. Para la Policía son situaciones de prioridad uno. Hay que atenderlas sí o sí.

—¿Faltan otros organismos para acompañar a las víctimas?

—Puede ser, sí. Hay que articular con otros organismos. La Policía interviene, identifica al responsable y actúa con la Justicia, pero en muchos casos también se necesita acompañamiento para la víctima.

“El agente policial es el que llega primero”

—¿Qué mensaje quiere dejarle al personal policial que sigue en actividad?

—Que siga trabajando como lo viene haciendo. Para mí el personal policial es el pilar fundamental de una jefatura, de una unidad, de una zona. Son ellos los que cumplen la tarea diariamente.

Nosotros podemos planificar estratégicamente y acompañar, pero los que salen todos los días a la calle son ellos. Los que llegan primero a un accidente, a un suicidio, a un homicidio, a una violencia doméstica o a una persona en situación de vulnerabilidad son los agentes policiales. Son la primera línea.

Estoy agradecido con ellos. En Carmelo hicimos un buen equipo. Fue una zona compleja y amplia, pero entiendo que se hizo un buen trabajo.

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