La participación del alcalde Luis Pablo Parodi en Conecta IA 2026, realizado en Buenos Aires, incorpora a Carmelo a una discusión que empieza a ganar espacio entre los gobiernos locales: cómo usar inteligencia artificial para mejorar servicios públicos, ordenar información y tomar decisiones con datos.
El encuentro reunió a gobiernos locales, organismos internacionales, especialistas y empresas tecnológicas de América Latina. Entre los representantes uruguayos participaron los intendentes de Flores, Florida y Rivera, junto al alcalde de Carmelo, además de equipos técnicos de distintos gobiernos departamentales.
El eje del intercambio fue la aplicación de inteligencia artificial en la gestión pública. No se trata únicamente de incorporar tecnología, sino de definir qué problemas concretos puede ayudar a resolver: mantenimiento urbano, atención ciudadana, movilidad, infraestructura, residuos, alumbrado y planificación.
Parodi mencionó como ejemplo un servicio desarrollado por una empresa uruguaya que trabaja con plataformas de inspección visual móvil. Son sistemas que utilizan vehículos equipados con cámaras, GPS y modelos de visión artificial para recorrer calles y detectar fallas urbanas: baches, luminarias apagadas, señales deterioradas, microbasurales, cunetas obstruidas o árboles en mal estado.
La utilidad de estas herramientas está en transformar recorridas habituales en información georreferenciada. En lugar de depender solo del reclamo vecinal o de inspecciones puntuales, el gobierno local puede construir un mapa actualizado del estado de la ciudad y priorizar intervenciones según gravedad, ubicación y disponibilidad de recursos.
Una empresa nacional desarrolló un sistema para identificar y mapear roturas de calles y señales de tránsito a partir de cámaras y GPS instalados en vehículos. Ese tipo de tecnología no reemplaza la inspección técnica ni la decisión política, pero puede mejorar el diagnóstico y reducir tiempos de relevamiento. Lo han implementado en tres países, Argentina, México y Estados Unidos.
Para Carmelo, el punto central es cómo adaptar estas soluciones a una ciudad de escala media, con recursos limitados y demandas urbanas concretas. La inteligencia artificial podría servir para ordenar prioridades en calles, limpieza, alumbrado y espacios públicos, siempre que exista capacidad institucional para usar los datos, verificar la información y convertirla en obras o servicios.
La discusión abierta en Buenos Aires deja una conclusión práctica: la innovación no empieza por la herramienta, sino por la pregunta de gestión. En Carmelo, esa pregunta podría ser qué problemas urbanos se repiten, dónde están, cuánto cuestan y cómo se decide el orden de respuesta.
