La intervención del subsecretario de Trabajo y Seguridad Social, Hugo Barretto, en la Conferencia Internacional del Trabajo de la OIT ubicó al Gobierno uruguayo en una línea política centrada en el diálogo social, el tripartismo y la actualización de las instituciones laborales frente a los cambios tecnológicos.
El planteo, según el comunicado del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, parte de un diagnóstico amplio: la inteligencia artificial, la automatización, la economía de plataformas y las nuevas formas de organización productiva están modificando el empleo. Barretto sostuvo que el primer desafío es comprender esas transformaciones y evitar respuestas basadas en diagnósticos simplificados.
Uno de los aspectos centrales de la exposición fue la defensa de una transición justa que involucre a empresas, trabajadores y Estado. Esa posición se apoya en una tradición uruguaya de negociación tripartita, que el Gobierno presenta como herramienta para procesar cambios laborales sin dejar la definición de políticas únicamente al mercado o a la regulación estatal.
También aparece como punto relevante el respaldo a un eventual convenio de la OIT sobre trabajo decente en plataformas digitales. Esa definición ubica a Uruguay dentro del debate internacional sobre derechos laborales en actividades mediadas por aplicaciones, aunque el texto no detalla cuál será la posición concreta del país ante posibles diferencias entre trabajadores, empresas y gobiernos.
El comunicado menciona temas de alto impacto político y laboral: derecho a la desconexión, vigilancia algorítmica, salud laboral, reconversión profesional, distribución de beneficios tecnológicos y reducción del tiempo de trabajo. Sin embargo, no informa si el Gobierno promoverá proyectos de ley, cambios reglamentarios o ámbitos específicos de negociación.
Tampoco se incluyen referencias a costos, financiamiento, metas, plazos ni indicadores para evaluar las políticas anunciadas. La mención al INEFOP como actor clave en la formación continua no está acompañada por datos sobre programas, cobertura o recursos disponibles.
Por último, la exposición advierte sobre riesgos diferenciados para las mujeres, aunque no desarrolla medidas específicas para abordar esa dimensión.
