La recuperación del Frontón Euskaro del Real de San Carlos sumó este miércoles 3 de junio un nuevo capítulo institucional, esta vez fuera del país. Una delegación del Gobierno Departamental de Colonia, encabezada por el intendente Guillermo Rodríguez, mantuvo una serie de reuniones en la sede del Gobierno del País Vasco, con el objetivo de avanzar en líneas de cooperación entre ambas administraciones.
El encuentro colocó en el centro de la agenda a uno de los edificios más significativos del conjunto patrimonial del Real de San Carlos: el antiguo frontón, vinculado históricamente a la pelota vasca y a la etapa de esplendor turístico que tuvo esa zona de Colonia del Sacramento a comienzos del siglo XX.
La primera reunión se realizó con el director de eLankidetza, Agencia Vasca de Cooperación y Solidaridad, Francisco Javier Cortés Fernández. Según la información divulgada, en esa instancia se abordaron distintos temas de trabajo conjunto, con la finalidad de desarrollar acciones orientadas a la comunidad coloniense.
Posteriormente, la delegación departamental mantuvo un encuentro con el secretario general de Acción Exterior y Euskadi Global, Ander Caballero Barturen; la directora para la Comunidad Vasca en el Exterior, Ziortza Olano; y el director de Acción Exterior y Organismos Multilaterales, Asier Areitio Ibarlucea.
En esa instancia se acordó avanzar en la cooperación para las mejoras del Frontón Euskaro del Real de San Carlos y trabajar en un acuerdo marco que incluya temas culturales, deportivos y sociales. De acuerdo con lo informado, ambos gobiernos expresaron su apoyo mutuo para definir objetivos comunes y avanzar en una agenda de colaboración.
El Frontón Euskaro forma parte del histórico complejo del Real de San Carlos, impulsado a comienzos del siglo XX por el empresario argentino Nicolás Mihanovich. Ese proyecto incluyó, entre otros edificios, la Plaza de Toros, el Hotel Casino, una terminal portuaria, una central eléctrica y el propio frontón, concebido como escenario para la práctica de la pelota vasca.
Su recuperación tiene una dimensión que va más allá de la obra edilicia. Para Colonia, implica integrar nuevamente al circuito patrimonial un espacio asociado a la inmigración, el deporte, el turismo y la memoria urbana. Para el País Vasco, representa también un vínculo simbólico con una tradición deportiva y cultural que dejó huella en el Río de la Plata.
La cooperación anunciada abre así una línea de trabajo que combina patrimonio, identidad y proyección turística. El desafío estará en transformar ese acuerdo institucional en acciones concretas que permitan mejorar el edificio, fortalecer su uso público y volver a incorporarlo a la vida cultural y deportiva del departamento.
