El Plan Nacional de Seguridad Pública incorpora una línea de acción poco habitual en el debate sobre seguridad en Uruguay: intervenir espacios baldíos o abandonados como forma de reducir delitos violentos con armas de fuego.
La propuesta parte de una premisa concreta. Los terrenos degradados, sin mantenimiento y con escasa presencia comunitaria pueden favorecer actividades delictivas. Por eso, el documento plantea acciones de limpieza, nivelación, plantación, cercado y mantenimiento en microáreas de alta violencia, especialmente en Montevideo y el área metropolitana.
La medida se apoya en evidencia internacional, principalmente de Estados Unidos, que registra reducciones pequeñas pero estadísticamente significativas en la violencia con armas de fuego cuando la recuperación de lotes incluye reverdecimiento o jardinería. Los estudios citados ubican ese descenso, en promedio, entre 5% y 6%. El propio informe advierte, sin embargo, que no alcanza con desmalezar: los efectos dependen del tipo de intervención, de la ciudad y de la continuidad del mantenimiento.
El enfoque supone un cambio relevante: no mira la seguridad solo desde la respuesta policial o penal, sino también desde el entorno urbano. En esa línea, el plan recomienda avanzar de manera gradual, con pilotos, presupuesto plurianual, monitoreo e inventarios georreferenciados que permitan medir resultados.
También incorpora una advertencia necesaria: la mejora de un barrio puede generar presión inmobiliaria y desplazar a los residentes, por lo que pide salvaguardas contra la gentrificación.
A escala local, experiencias como la recuperación de espacios públicos en Carmelo muestran que transformar áreas degradadas puede modificar usos y conductas comunitarias para bien. En ese sentido hay que destacar el trabajo que se hizo en un sector de Playa Seré que era costumbre tirar basura y con obras y limpieza se eliminó esa conducta.
El caso carmelitano, aunque no se trate de una política de seguridad, ofrece un antecedente útil: el espacio abandonado no es neutro; también comunica ausencia estatal y cuando se actúa es posible cambiar la realidad.
