Carmelo presenta una fiesta que celebra la memoria del campo y sus tradiciones

Hay pueblos que guardan su historia en los archivos. Otros, como Carmelo, la guardan en los galpones, en las herramientas, en la herrumbre noble de las máquinas viejas, en la memoria de quienes todavía saben nombrar un oficio por su sonido. La 3.ª Fiesta de la Granja del Ayer, presentada en el Municipio de la ciudad, nace de esa materia: no solo de lo que fue, sino de lo que una comunidad se resiste a perder.

El acto reunió al intendente de Colonia, Guillermo A. Rodríguez; al alcalde Luis Pablo Parodi; a Nancy De León, organizadora; a Luján Pérez, responsable de las actividades del ruedo; además de concejales, directores de la Intendencia, autoridades policiales y militares, invitados, medios e integrantes de la organización. Pero, detrás de los nombres y del protocolo, lo que se hizo visible fue otra cosa: una trama de afectos, pertenencia y continuidad.

Nancy De León habló con la convicción de quien no organiza solo un evento, sino una forma de cuidado. Dijo su satisfacción por trabajar por Carmelo y recordó que esta fiesta creció después de la sexta edición de la Fiesta de la Agricultura. Puso en el centro el valor patrimonial de la maquinaria antigua y de los oficios tradicionales, como si cada pieza exhibida viniera a decir que el pasado también puede ser una forma del porvenir. Anunció, además, un homenaje a Roberto Fonte, a cinco años de su partida, con la exhibición de su colección de la línea John Deere, y evocó a don Guillermo Rodríguez, abuelo del actual intendente.

Parodi reivindicó el sentido de lanzar la fiesta en el propio Municipio, al que llamó su casa. No fue una frase de ocasión: en celebraciones como esta, el lugar importa. Importa que la fiesta se anuncie donde la comunidad se reconoce, donde las raíces no son un discurso sino una manera de estar. El alcalde recordó a Fonte como un soñador y defendió, entre anécdotas y gratitud, la necesidad de sostener las tradiciones locales antes de que el tiempo las desgaste.

Luján Pérez, desde esa épica menor y persistente del campo, convocó a rienderos, tropilleros y gente campera a sumarse a un fin de semana de certámenes, ruedo y jineteadas. Habló como quien sabe que las tradiciones no sobreviven solas: hay que llamarlas, reunirlas, darles cuerpo otra vez.

Al cierre, Rodríguez unió la ceremonia con su propia memoria. Dijo que el lugar le traía recuerdos personales, al cumplirse 30 años de su función como presidente de la Junta Local de Carmelo, y defendió el sentido descentralizador de realizar estos lanzamientos allí, en el sitio donde la vida sucede. Luego felicitó a los organizadores, recordó especialmente a Roberto Fonte y subrayó el valor de mantener vivas las costumbres del pueblo y, sobre todo, del campo: ese territorio íntimo que, para muchos, sigue siendo una manera de nombrar el origen.

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