El departamento de Colonia cerró 2025 con uno de los cuadros más preocupantes de la seguridad vial en Uruguay, de acuerdo a los datos sobre siniestralidad vial de 2025 presentados por UNASEV.
Aunque no aparece entre los territorios con mayor volumen absoluto de víctimas, sí figura entre los de peor desempeño relativo en mortalidad: registró 32 personas fallecidas, 183 heridos graves y 988 heridos leves, para un total de 1.203 lesionados. Con una población estimada en 136.002 habitantes, eso equivale a una tasa de lesividad de 884,5 lesionados cada 100.000 habitantes y, sobre todo, a una tasa de mortalidad de 23,5 fallecidos cada 100.000, muy por encima de la media nacional de 13,5.
Ese dato coloca a Colonia entre los departamentos con mayor mortalidad del país. El propio informe subraya que, junto con Soriano, presenta tasas de mortalidad elevadas con niveles de lesividad cercanos al promedio, una combinación que sugiere una mayor proporción de siniestros de alta gravedad. En otras palabras, el problema de Colonia no parece ser solo cuántos siniestros con lesionados ocurren, sino cuán severas son sus consecuencias.
El reparto por jurisdicción agrega un matiz relevante. De los 32 fallecidos registrados en Colonia, 21 ocurrieron en jurisdicción departamental y 11 en jurisdicción nacional. Ese predominio de la red departamental indica que la mortalidad no se concentra exclusivamente en rutas nacionales, sino también en tramas bajo control local. El dato es importante porque desplaza el foco de una explicación única basada en la circulación interdepartamental o de larga distancia y obliga a mirar también la movilidad cotidiana y urbana o suburbanizada del departamento.
Hay otro indicador que destaca con fuerza y que el informe identifica como un factor de riesgo central: el uso de casco. Colonia registra la menor proporción del país entre motociclistas participantes en siniestros, con 61,8%, muy por debajo del promedio nacional, que se ubica en 80%. La brecha no es menor: casi cuatro de cada diez motociclistas involucrados en siniestros en el departamento no llevaban casco. El informe señala expresamente que resulta llamativo que departamentos con alta tasa de mortalidad, como Colonia, coincidan con niveles relativamente bajos de utilización de casco, lo que puede ayudar a explicar la mayor gravedad de los siniestros.
Ese punto es clave para leer el cuadro coloniense. La baja utilización de casco no necesariamente incrementa por sí sola la cantidad de siniestros, pero sí puede agravar de manera decisiva sus desenlaces. Si en un departamento la lesividad total no está entre las más extremas del país, pero la mortalidad sí se ubica muy por encima del promedio nacional, una hipótesis prudente y respaldada por el propio informe es que parte del problema está en la severidad del daño una vez ocurrido el choque. En ese terreno, la protección personal pasa a ser un dato estructural y no accesorio.
El alcohol, en cambio, aparece en Colonia con una incidencia moderada, aunque superior al promedio nacional. El porcentaje de espirometrías positivas en conductores participantes en siniestros fue de 5,8%, frente a un 5,0% nacional. No se trata de uno de los valores más altos del país, pero tampoco de un guarismo irrelevante. El informe define así el cuadro del departamento: una tasa de mortalidad elevada, una positividad de alcohol moderada y, junto con ello, un bajo uso de casco, lo que configura un “perfil de riesgo multifactorial”. Esa caracterización evita explicaciones simplistas: en Colonia la alta mortalidad no parece responder a una sola causa, sino a la combinación de varios factores de vulnerabilidad.
La lectura general deja una conclusión nítida. Colonia no sobresale solo por la cantidad de víctimas, sino por la relación entre siniestro y desenlace fatal. Los 32 fallecidos y la tasa de 23,5 cada 100.000 habitantes muestran una situación comparativamente grave; los 21 muertos en jurisdicción departamental sugieren que la respuesta no puede limitarse a las rutas nacionales; y el 61,8% de uso de casco, el más bajo del país, aparece como una señal crítica en un departamento donde la gravedad del resultado pesa más que el volumen bruto de casos.
En términos periodísticos, el dato más inquietante de Colonia es ese cruce: una mortalidad alta en un departamento donde el informe detecta el peor registro nacional de uso de casco y una presencia de alcohol algo superior a la media. La combinación no permite conclusiones mecánicas, pero sí una constatación rigurosa: en 2025, Colonia exhibió uno de los perfiles de mayor fragilidad vial del país.
