Un informe del Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (CERES) sostiene que una expansión del encalado en la agricultura uruguaya hasta 500.000 hectáreas podría aumentar 0,5% el Producto Bruto Interno (PBI), generar más de 1.000 empleos directos e incrementar la recaudación fiscal en unos US$ 20 millones anuales. El estudio, presentado en la Expoactiva Nacional 2026, fue elaborado en el marco de la segunda fase del Proyecto Encalado de la Asociación Agropecuaria de Dolores.
El trabajo pone el foco en un problema creciente para el agro: la acidificación de los suelos. Según el informe, más de 350.000 hectáreas, cerca de una cuarta parte del área agrícola del país, ya muestran niveles de pH que afectan la productividad. A eso se suma otra proporción similar que podría avanzar hacia esa situación en el mediano plazo.
En ese contexto, el encalado, una práctica extendida en otros países para corregir la acidez del suelo mediante la aplicación de cal agrícola, aparece como una herramienta con potencial productivo y económico, aunque todavía tiene escasa adopción en Uruguay. El análisis se basa en ensayos realizados en ocho sitios del litoral, donde se evaluaron mejoras en producción, disponibilidad de nutrientes y reducción en el uso de fertilizantes.
Pese a esos beneficios, CERES advierte que la inversión no resulta hoy suficientemente atractiva para muchos productores. El repago ocurre en aproximadamente cuatro años, un plazo que coincide con la duración de sus efectos, y la adopción también se ve frenada por costos logísticos, falta de información técnica y contratos de arrendamiento de corto plazo.
Por eso, el informe propone medidas para volver rentable la inversión, entre ellas incluir el encalado como gasto elegible en el régimen COMAP e incentivar arrendamientos más largos. Según CERES, esa combinación permitiría mejorar la productividad de los suelos, dinamizar la producción nacional de cal y extender el impacto positivo a otras actividades agropecuarias.
