Zona Franca del Plata acelera en Colonia y busca abrir una nueva escala de servicios

La reunión entre la Intendencia de Colonia y los responsables de Zona Franca del Plata dejó algo más que una actualización de obra: mostró el avance de un proyecto que busca insertar al departamento en una conversación cada vez más competitiva, la de los servicios corporativos, la inversión de nueva generación y la disputa por atraer empresas fuera de Montevideo.

El encuentro, realizado en el Palacio de Gobierno Departamental, sirvió para poner sobre la mesa el ritmo del emprendimiento y sus próximos hitos. El dato central es concreto: Zona Franca del Plata avanza en la construcción de un edificio corporativo de cinco plantas, con una inversión estimada en US$ 21 millones, 11.500 metros cuadrados construidos y 8.900 metros cuadrados arrendables. La apertura está prevista para octubre de 2026.

Pero el proyecto no se agota en sus dimensiones. La iniciativa apuesta a construir el primer edificio de oficinas en madera del Río de la Plata, una definición que combina dos mensajes de mercado: innovación y sostenibilidad. En un escenario en el que las empresas también miran la huella ambiental de los espacios que ocupan, ese rasgo busca darle al emprendimiento una identidad propia dentro del mapa corporativo regional.

La escala prevista también permite medir la ambición del desarrollo. El edificio ofrecerá oficinas desde 24 metros cuadrados hasta plantas completas de unos 1.800, con capacidad para alojar cerca de 100 empresas y generar alrededor de 1.000 puestos de trabajo. El perfil de las firmas que se apunta a captar —servicios profesionales, financieros y tecnológicos— marca con claridad el modelo de negocios: menos industria pesada, más economía del conocimiento, más operaciones de back office, más servicios exportables.

Ahí está una de las claves del proyecto. Para Colonia, no se trata solo de sumar metros cuadrados de oficinas, sino de ensayar un cambio de escala en su perfil económico. La instalación de una zona franca de servicios en el litoral introduce la posibilidad de ampliar la matriz departamental con actividades de mayor densidad técnica, otro tipo de empleo y una relación más directa con flujos de inversión regional e internacional.

La Intendencia, al recibir al equipo del proyecto, también envió una señal institucional. Acompañar una iniciativa de estas características supone asumir que la competencia por atraer empresas ya no pasa únicamente por ofrecer suelo o ubicación, sino por construir condiciones para que un departamento resulte legible como plataforma de negocios. Infraestructura, conectividad, capital humano y previsibilidad pasan a ser parte del mismo paquete.

Zona Franca del Plata aparece, en ese marco, como una apuesta empresarial con dos tiempos. Uno es el de la obra, visible, medible y en ejecución. El otro es el de la promesa económica: que ese edificio se convierta en un nodo capaz de atraer compañías, consolidar empleo y darle a Colonia un papel más activo en el negocio de los servicios regionales.

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