El espacio se hace: Carmelo, doce años de plan y la discusión que no se detiene

El ordenamiento territorial suele presentarse como un asunto de papeles, planos y oficinas. Pero, cuando baja a tierra, habla de algo mucho más simple y más cotidiano: cómo se vive una ciudad.

Dónde se puede construir, cómo se cuida la costa, hacia dónde crece un barrio, qué se preserva y qué se transforma. El Dr. en Geografía Michel Lussault lo formula desde la geografía social con una idea central: el espacio no es un escenario neutro, es una construcción colectiva, atravesada por decisiones y conflictos.

En Carmelo, esa construcción lleva años y se puede contar como una historia en capítulos: una ley que cambió las reglas del juego, una primera ronda de reuniones, audiencias públicas, demoras, informes ministeriales, observaciones técnicas y, en paralelo, la conversación permanente de la calle, donde el avance a veces se mide por certezas y otras por sospechas.

De eso habla Miguel Asqueta, director de Planificación y Ambiente de la Intendencia de Colonia. En esta entrevista reconstruye la cronología del plan local de Carmelo, explica en qué punto se encuentra hoy y responde, también, a una pregunta que aparece una y otra vez cuando los procesos se alargan: qué hay de cierto en los rumores que anuncian que “todo vuelve a cero”.

P. Antes de entrar en el plan, usted arrancó con una idea que no suele escucharse en temas normativos. Dijo que “la fuente de la mejor normativa es la duda”. ¿Por qué?

R. “La fuente del avance científico es la duda y la fuente de la mejor normativa es la duda permanente. La duda permanente entendida como aquello que nos hace siempre ir buscándonos más allá. Esa es la gran fuente del conocimiento.”

P. Ahora sí: ¿en qué está el ordenamiento territorial en Carmelo?

R. “En el año 2008 se aprueba la ley 18.308, que es como la Biblia para todo esto, que es la ley de ordenamiento territorial y desarrollo sostenible. A partir de la 18.308 devienen en las intendencias una serie de instrumentos. En términos jurídicos, normativos, los instrumentos son justamente aquellas herramientas de las cuales nos valemos para ordenar el territorio.”

P. ¿Cuál fue el primer instrumento fuerte en Colonia?

R. “El primer instrumento de ordenamiento territorial del Departamento de Colonia fueron las directrices departamentales. Había que generar directrices departamentales de ordenamiento territorial que rigen para todo el departamento. Año 2013 se aprueban las directrices departamentales. Cualquier tema de gestión territorial hoy, en el Departamento de Colonia, tú tienes que ir a leer las directrices departamentales. Es la madre de la normativa del Departamento de Colonia.”

P. ¿Y Carmelo cuándo entra en ese recorrido?

R. “Comenzaron a estudiarse los planes locales, 2013, y uno de los primeros fue Carmelo. En el año 2014 se realizaron las primeras reuniones con el primer esbozo para la creación de un plan. Hace exactamente 11 o 12 años. En el verano del 2026 va a ser 12 años de las primeras reuniones sobre ordenamiento de Carmelo.”

P. A veces se escucha: ‘pasan los años y no sale’. ¿Qué sí se aprobó en el departamento en este tiempo?

R. “En el Departamento Colonia se aprobaron cuatro planes al día de hoy: el plan de Nueva Palmira, el plan de Conchillas, el plan de Colonia del Sacramento y el plan de Juan Lacase. En ese orden, el de Colonia hace un año.”

P. ¿Y qué quedó en curso además de Carmelo?

R. “Quedaron en curso, desde largos años, y algunos están más acelerados que otros, el de Tarariras, el de Carmelo, el del Este y la vasta zona de influencia al Este del Río Rosario, un plan parcial del Río Rosario y un probable plan para la ciudad de Rosario.”

P. Usted hizo una advertencia que también explica por qué estos procesos no se cierran en una foto fija.

R. “El ordenamiento territorial nunca podemos decir ‘está en esto’ y poner un dedo en un lugar, porque está en permanente transición, movimiento y avances.”

P. En Carmelo hubo audiencias públicas y fechas que la gente recuerda. ¿Cuáles fueron los hitos recientes?

R. “En el 2019 se realizaron las últimas audiencias públicas en el municipio de Carmelo, fin del 2019, octubre y noviembre. El 12 de febrero del 2020 se realiza una nueva y definitiva reunión. Hace 5 años y 10 meses.”

P. ¿Por qué la aprobación no depende solo de la intendencia?

R. “Hay dos ministerios claves en esto: Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial y Ministerio de Ambiente. No puede una intendencia, por más autonomía que tiene para el ordenamiento territorial, no puede aprobar un plan, no puede la Junta Departamental, si no tiene lo que se llama el informe de correspondencia del ministerio competente.”

P. ¿Y eso en qué se traduce hoy para Carmelo?

R. “Carmelo ya tiene el visto bueno del Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial. Ya está terminado. Para el Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial el plan de Carmelo está terminado. Lo que está pendiente es el dictamen del Ministerio de Ambiente. Ha habido, no recuerdo de memoria si son 25 o 30, observaciones, consultas. Luego las intendencias reestudian esas observaciones, las responde y luego Ambiente te emite el informe de correspondencia. En eso estamos hoy.”

P. Usted dio un detalle de método, incluso personal, sobre cómo se está tramitando ese ida y vuelta.

R. “Hemos dialogado en un ida y vuelta presencial. A mí me gusta mucho ir, no me gustan los Zoom, por eso voy prácticamente una vez por semana a los ministerios.”

P. ¿Qué escenario manejan para los próximos meses?

R. “Ojalá con el Ministerio de Ambiente nos pongamos de acuerdo y en estos primeros meses, del año 2026, nos pueda emitir el ministro el informe de correspondencia. Cuando tengamos el informe del Ministerio de Ambiente favorable, y ya tenemos el del Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial, se remite el proyecto a la Junta Departamental y los ediles son los que luego lo estudian y lo terminan aprobando. Queremos que en los primeros meses del 2026 pueda ir a la Junta Departamental y se convierta en el año del plan de Carmelo, el 2026.”

Hasta ahí, la explicación es técnica y cronológica. Y, sin embargo, en ciudades como Carmelo el tiempo largo tiene un efecto colateral: mientras los informes avanzan por carriles administrativos, el debate público se llena de versiones. En la entrevista aparece esa pregunta de manera natural, porque el conductor cuenta que escuchó que el plan “quedaría en cero” y se haría otro. La respuesta de Asqueta no solo niega esa posibilidad: la coloca en un marco más amplio sobre cómo se forman los rumores cuando hay asuntos públicos complejos y sensibles.

P. En ese “coloquio no académico”, como se dijo al aire, circuló que el plan “va a quedar en cero”, que se rechaza y se hace otro. ¿Eso es un mito o puede pasar?

R. “Cuando yo dije que ya tiene el informe de correspondencia del Ministerio de Vivienda, estamos negociando con Ambiente alguna serie de respuestas para que pueda proseguir lo que ya estaba escrito en los términos medioambientales. O sea, que eso no tiene ninguna base. No, no, totalmente.”

P. ¿Por qué se instala igual?

R. “El se dice «…  recuerdo la gente compraba el diario e iba inmediatamente al se dice. Era envenenado. Y yo lo conocí y realmente nos decía que muchas veces inventaban  los se dice, porque eran temas que estaban en la opinión pública. Entonces se inventaba.

Asqueta vuelve a su idea inicial: dudar, escuchar, discriminar. No negar que existan intereses, sino ordenarlos, entenderlos y ponerlos a la luz del interés general. Y ahí enlaza el tema de los rumores con una definición que apunta al centro del problema: en el espacio público cualquiera puede opinar, pero la legitimidad no nace solo de hablar fuerte, sino de cómo se participa y con qué intención.

P. ¿Cómo distinguir cuándo una discusión es aporte y cuándo es empuje interesado?

R. “Las opiniones son legales todas, pero no todas son legítimas, porque la legitimidad te lo da la aceptación social, o el desinterés en la cosa pública, que vos tengas a partir de intereses privados. Tú tienes que distinguir muy bien los intereses generales y los intereses particulares.”

P. Usted insistió con algo básico: participar.

R. “Tenemos que participar, porque en lo que no participemos lo van a decidir otros.”

Hacia el final, la conversación se corre del expediente y vuelve al territorio, a la ciudad como experiencia. Asqueta propone mirar fotos viejas para entender un problema contemporáneo: Carmelo, como muchas ciudades de la región, fue diseñada cuando el transporte era a caballo, en carro o en carreta. El motor llegó después, pero el ancho de las calles quedó igual. La imagen sirve para pensar, sin tecnicismos, por qué la movilidad aparece hoy como un tema inevitable en cualquier plan.

R.  Busquemos fotos antiguas y miremos cómo estaba diagramada la ciudad y qué es hoy la ciudad. Se van a encontrar con calles del mismo ancho que hay hoy. Pero, ¿cuándo se inventó el motor? El motor de combustión se inventó después que las ciudades estuvieran diagramadas. Que la gente mire cómo era el Carmelo y que venga hoy y se va a encontrar con calles iguales de anchas.”

El elemento cultural más importante que tiene Carmelo es que uno puede estar en la vereda y hablar con el vecino de enfrente. El diálogo entre vecinos.”

En ese cruce entre expediente y vereda se juega buena parte del ordenamiento territorial. Lussault diría que el espacio se produce con la vida social. En Carmelo, esa producción lleva años. Y, según la cronología que marca Asqueta, entra en una fase decisiva: con el visto bueno de Vivienda ya obtenido, el foco está en cerrar observaciones con Ambiente para que el proyecto llegue a la Junta Departamental.

Mientras tanto, la ciudad sigue discutiendo, porque eso también es ordenar: construir un acuerdo público, paso a paso, sobre el lugar donde se vive.

Salir de la versión móvil