Enroque político en la Junta Departamental de Colonia: cambiaría nombres de salas para que coincidan con los partidos que las ocupan

Las bancadas utilizaban salas que llevaban nombres de figuras históricas de otros partidos. Para evitar confusiones —o incomodidades—, se reorganizó la distribución sin eliminar los homenajes.

Colonia | julio de 2025 — La Junta Departamental de Colonia se apronta a una modificación poco habitual, pero significativa: cambiar el nombre de dos salas de reuniones internas para que cada bancada sesione en un espacio que lleve el nombre de una figura histórica de su propio partido político.

Hasta ahora, las tres principales salas del recinto llevaban los nombres de Wilson Ferreira Aldunate, Baltasar Brum y Líber Seregni, en homenaje a referentes del Partido Nacional, Partido Colorado y Frente Amplio, respectivamente. Sin embargo, con el paso del tiempo y los cambios en la representación política dentro del legislativo coloniense, se generó una situación curiosa: los partidos sesionaban en salas con nombres de figuras que no les pertenecían políticamente.

Por ejemplo, la bancada del Frente Amplio, primera minoría, utilizaba la sala Baltasar Brum (histórico colorado), mientras que la del Partido Colorado, segunda minoría, sesionaba en la sala Líber Seregni (fundador del Frente Amplio). La mayoría nacionalista, en cambio, ya contaba con la sala Wilson Ferreira Aldunate, sin desajustes.

Acomodando nombres a realidades

Para corregir esta incongruencia, la Junta resolvería mediante votación modificar la distribución:

Además, se colocarán nuevas placas identificatorias en las puertas, ajustadas a los cambios.

Homenajes intactos, distribución revisada

La Junta dejó en claro que los homenajes a las figuras políticas no se eliminarán, sino que simplemente se reasignan de forma que tengan coherencia simbólica con quienes hoy ocupan esos espacios.

El ajuste será votado en la próxima sesión y modifica una resolución anterior de 2006, cuando la composición política del legislativo era diferente. En ese momento, las denominaciones no preveían los cambios de correlación futura que darían pie a esta singular superposición.

Un detalle curioso… con carga simbólica

Aunque se trata de un asunto de orden interno, la medida pone sobre la mesa un aspecto que trasciende lo administrativo: la carga simbólica de los nombres y lo que representan para cada fuerza política. En definitiva, no es lo mismo estar en una sala con el nombre de un adversario político histórico que hacerlo bajo la figura fundacional del propio partido.

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