El Ministerio de Ambiente evaluó durante 2024 el río Rosario, el río San Juan y los arroyos Colla y Miguelete. El dato central atraviesa los cuatro cursos del departamento: las concentraciones de fósforo total y nitrógeno total superaron los valores de referencia en todas las muestras. El informe clasifica a tres de los cuatro sistemas de Colonia como “supereutróficos”.
Los principales tributarios del Río de la Plata en el departamento de Colonia presentan una señal ambiental que el propio Ministerio de Ambiente recomienda seguir de cerca: un exceso generalizado de nutrientes capaz de favorecer procesos de eutrofización y deteriorar la calidad de los ecosistemas acuáticos.
La conclusión surge del primer año del Plan de monitoreo de los tributarios del Río de la Plata, elaborado por la Dirección Nacional de Calidad y Evaluación Ambiental y publicado en setiembre de 2025 con datos correspondientes a 2024. El estudio incluyó cuatro cursos de Colonia —río Rosario, río San Juan, arroyo Colla y arroyo Miguelete— y el arroyo Pavón, en San José.
El programa resulta particularmente relevante para Colonia porque analiza una región de fuerte actividad agrícola y lechera, además de horticultura, fruticultura, vitivinicultura y agroindustria. El informe señala que esas actividades pueden incidir sobre la calidad del agua, aunque los resultados de 2024, por sí solos, no permiten atribuir los valores encontrados a una fuente concreta. Se trata, además, del primer año de monitoreo, por lo que todavía no existe una serie histórica que permita determinar tendencias.
Fósforo y nitrógeno: la señal que se repite en todos los cursos
El resultado más contundente aparece en los nutrientes. Todas las mediciones de fósforo total superaron tanto el estándar de 25 microgramos por litro como el valor guía de 70 microgramos por litro utilizado en el informe.
En el río Rosario se registraron entre 210 y 480 microgramos por litro, con un promedio de 335. En el arroyo Colla, entre 210 y 540, con un promedio de 372. El Miguelete presentó entre 240 y 770, con 523 de promedio. En el río San Juan, donde solo hubo dos resultados, se midieron 180 y 500 microgramos por litro.
El patrón se repite con el nitrógeno total: el 100% de las muestras de los cuatro cursos de Colonia superó el valor guía de 1 miligramo por litro. En el Rosario, por ejemplo, las concentraciones oscilaron entre 1,4 y 3 miligramos por litro.
No significa que todos los indicadores hayan resultado desfavorables. Los nitratos estuvieron dentro de los valores de referencia en todas las mediciones, al igual que el nitrógeno amoniacal. Cadmio, cromo, plomo, níquel, arsénico y mercurio se encontraron por debajo de los límites de detección de las técnicas utilizadas y, por tanto, por debajo de los estándares considerados en el estudio.
Tres cursos de Colonia quedaron clasificados como supereutróficos
El Ministerio aplicó además el Índice de Estado Trófico (IET), que mide el enriquecimiento de nutrientes y el potencial de crecimiento excesivo de plantas acuáticas a partir, en este caso, de las concentraciones de fósforo total.
Los resultados colocaron al arroyo Colla, con un IET de 64; al arroyo Miguelete, con 66; y al río San Juan, con 64, en la categoría “supereutrófica”. El río Rosario obtuvo 63 y fue clasificado como “eutrófico”.
La diferencia no elimina el problema del Rosario. Significa que, dentro de la escala empleada, presentó una condición menos elevada que los restantes cursos evaluados, aunque igualmente asociada a un importante enriquecimiento de nutrientes.
El Rosario también registró un pico de contaminación bacteriana
Otro resultado de interés sanitario aparece en los coliformes termotolerantes. El río Rosario alcanzó un máximo de 2.800 unidades formadoras de colonias cada 100 mililitros, por encima del estándar de 2.000 utilizado por el informe. Tres de sus cuatro mediciones cumplieron el valor establecido y una lo superó.
En el arroyo Colla, en cambio, las cuatro muestras estuvieron dentro del estándar. El río San Juan también cumplió en las dos oportunidades analizadas. El informe identifica agosto como el período en el que se concentraron varios incumplimientos de parámetros, entre ellos pH, clorofila a y coliformes termotolerantes.
Una fotografía inicial que exige continuidad
El estudio tiene una limitación fundamental para interpretar el estado ambiental de los ríos de Colonia: 2024 fue el primer año del programa. Las campañas estaban previstas trimestralmente —enero, mayo, agosto y noviembre—, pero no todos los cursos cuentan con cuatro resultados para todas las variables. El río San Juan, por ejemplo, presenta solo dos mediciones en varios indicadores.
Por eso, los datos no permiten establecer todavía si la situación mejora, empeora o permanece estable.
Sí permiten identificar dónde está la principal señal de atención. En sus conclusiones, el Ministerio de Ambiente recomienda “poner foco y continuar evaluando” el exceso de nutrientes, debido a la condición supereutrófica predominante.
Para Colonia, la próxima comparación será especialmente relevante: el informe correspondiente a 2025 deberá mostrar si los elevados niveles de fósforo y nitrógeno fueron una fotografía particular de 2024 o el comienzo de una tendencia persistente en algunos de los principales cursos de agua del departamento.


























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