La lluvia corona (y satisface) los pedidos a Iemanjá tras sequías en Uruguay

Montevideo (Uruguay). EFE/Raúl Martínez

Por Àlex Gutiérrez Páez

Con ofrendas florales y frutales, centenares de miles de seguidores de la religión Umbanda se acercaron este jueves a playas y ríos de todo Uruguay para pedirle a Iemanjá, diosa de las aguas de esta doctrina, lluvias -que curiosamente llegaron, aunque de forma leve- para aliviar al sector agrícola del país después de un año lleno de sequías.

Con el habitual sol veraniego tiñendo de colores cálidos las costas y los incontables turistas que visitan el país rioplatense, las playas uruguayas reciben cada 2 de febrero a los miles de seguidores de esta religión que, como antiguamente lo hacían los africanos en el río nigeriano Kutá, rinden homenaje a la «madre de los océanos».

Aunque este año, pasado el mediodía, en la playa Ramírez de Montevideo, tuvo lugar una tímida respuesta de Iemanjá a los pedidos de sus fieles en forma de leves precipitaciones que procedieron sin interrumpir la actividad de los umbandistas, que siguieron haciendo sus ofrendas e incluso adentrándose al mar para conectar con su diosa.

MARCADOS POR LAS SEQUÍAS

Después de un año en el que la sequía ha dejado en estado crítico al sector productivo uruguayo, con graves afectaciones a las cosechas y al ganado, los umbandistas esperan ansiosos la respuesta de Iemanjá para aliviar a consumidores, ganaderos, pasto y animales.

Así lo cuenta a EFE la Mae (sacerdotisa) y referente de la Institución Federada Afroumbandista del Uruguay (IFA) Susana Andrade, quien apunta que «las aguas naturales permiten la supervivencia de las especies en la tierra», y se aseguró de que este año solo se hicieran ofrendas de origen orgánico.

De hecho, la sacerdotisa recuerda que IFA instó a sus fieles a «hacer ofrendas no contaminantes para el medio ambiente» y a «no dejar envases ni objetos de desecho en la arena ni en ningún lado que no sean recipientes recolectores».

«La ofrenda es un acto simbólico de llevar alimento a quien nos alimenta con sus dones vitales», detalla Andrade, que también animó a los creyentes a «no fumar ni tomar alcohol» en el entorno de los rituales.

CURIOSOS DE TODO TIPO

Si bien la fiesta procede de la religiosidad afroumbandista nacida en la mística africana, actualmente es también una celebración popular en Argentina, Brasil y Uruguay, donde atrae cada año miradas de desconcierto y admiración entre los miles de turistas que se acercan a esas zonas aprovechando la calidez del verano austral.

«El público que asiste a las playas durante nuestras ofrendas a Iemanjá se divide en: fieles, simpatizantes, curiosos, turistas, periodistas…», especifica la sacerdotisa, que estima que este año la circulación fue cercana al medio millón de personas.

Recientemente, han llamado la atención de los turistas las incorporaciones, es decir, rituales en los que los fieles umbandistas son atraídos por espíritus que entran en sus cuerpos para, según la Mae, «depositar consuelo, tener paz y recibir la ayuda necesaria para afrontar la vida material y seguir adelante».

UNA RELIGIÓN ESTIGMATIZADA

Desde el umbandismo también se hace hincapié en el hecho de que es una religión con unas raíces históricas marcadas por la esclavitud y su consiguiente estigmatización y discriminación espiritual.

«Nuestros ancestros africanos que llegaron a estas tierras de forma forzada no se bajaron del barco siendo católicos, sino que tuvieron que mimetizar sus divinidades en imágenes de santos católicos que sí que estaban permitidas venerar», señala a EFE el referente de la organización de jóvenes afrodescendientes Jóvenes Afro, Martín Rorra.

Asegura que la historia del umbandismo, antiguamente vinculado a la brujería y a la magia negra, es un ejemplo de que «hay creencias que son legítimas y otras que no» y, por ello, considera que esta celebración que tiene lugar cada 2 de febrero es «un símbolo de resistencia de la comunidad».

EFE

Salir de la versión móvil