Godín, «el Faraón» ante los faraones

Juan José Lahuerta

Ekaterimburgo (Rusia), (EFE).- Cuando a Diego Godín le pusieron el apodo de «el Faraón», nunca imaginó que años después se iba a ver las caras en un partido de máxima trascendencia ante la selección que mejor representa el sobrenombre que durante tanto tiempo le ha acompañado: Egipto.

Godín es, junto a Edinson Cavani y Luis Suárez, el comandante de Uruguay. Pero él tiene otro nombre más real y menos militar. Se lo pusieron los comentaristas de la productora Tenfield, Francisco Casal y Rodrigo Romano, cuando aún jugaba en Uruguay. Ellos parieron aquello de «el Faraón».

En aquellos tiempos, Godín aún jugaba en su país. Aún no había dado el salto a España, concretamente al Villarreal, que fichó al defensa charrúa para la temporada 2007/08. En Nacional de Montevideo, con sus grandes actuaciones, se forjó el apodo de un hombre que más de una década después se enfrentará al país que le ha encumbrado desde una denominación.

En el terreno de juego él mismo ha sido el encargado, con su esfuerzo, dedicación y trabajo, de erigirse como uno de los futbolistas más importantes de su selección y de su club, el Atlético de Madrid.

Godín es la prolongación en el campo de sus entrenadores, Diego Simeone y Óscar Tabárez y, con el paso del tiempo, es mucho más que un futbolista. Godín, fuera del terreno de juego, tiene mucho peso e importancia, casi como la de un faraón egipcio.

Pero ese apodo no habría tenido sentido si su carrera hubiese sido lineal desde su inicio, cuando hizo sus primeros méritos como delantero en el Estudiantes el Colla, donde no evitaba goles, sino que los marcaba.

El jugador, de Rosario, se marchó a hacerse unas pruebas a Montevideo para jugar en Defensor Sporting. Con quince años, la nostalgia el día de su quince cumpleaños le invadió y estuvo a punto de regresar. Sus padres lo impidieron, se quedó, no convenció en Defensor y finalmente, por 840 pesos, el Club Atlético Cerro se hizo con sus servicios.

Ahí comenzó a forjarse la leyenda de «el Faraón», que fue atrasando su posición hasta terminar en el centro de la defensa. Sus actuaciones no pasaron desapercibidas y Nacional de Montevideo pescó a Godín para que jugara en sus filas.

A partir de ahí, la historia ya es más conocida. Sus goles en la Copa Libertadores, su llegada al Villarreal para sustituir a Roberto Ayala, su primera pareja de baile en España, Diego Lugano, su traspaso al Atlético de Madrid, la aparición fundamental de Simeone, su gol al Barcelona que dio una Liga al club rojiblanco y sus participaciones con Uruguay en Sudáfrica 2010 y Brasil 2014.

Una década que parecen siglos para un hombre que ahora podría disputar su último Mundial. Tiene 32 años y en Catar tendría 36. Los jugadores de su posición aún pueden mantenerse en la elite con esa edad y «el Faraón» no necesitaría momificarse para aguantar cuatro años al más alto nivel.

Pero hasta que llegue ese momento, Godín aún tiene muchas cosas qué hacer. La primera de ellas, superar a los verdaderos faraones de Egipto, que con Salah a la cabeza si su lesión le permite jugar, intentarán amargar a Uruguay en su debut en Rusia.

Si eso ocurre, la trayectoria de Godín seguirá intacta. El defensa charrúa ya ha escrito su historia, sólo tiene que ampliarla. Y además, tiene su canción, la que creó en su honor el cantautor de su ciudad Fernando Muñiz y que tiene una frase descriptiva: «qué bien te queda que te digan faraón».

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