Restos de una ballena en Playa Seré: qué se sabe sobre su especie y cómo pudo llegar a Carmelo

Las características visibles del animal permiten relacionarlo con el grupo de los rorcuales, aunque no es posible identificar la especie. Las corrientes del Río de la Plata podrían explicar el desplazamiento de sus restos hasta la costa carmelitana.

La aparición de restos de una ballena en Playa Seré, plantea interrogantes sobre la especie a la que pertenecía, sus dimensiones y las circunstancias que explican su presencia en un sector del Río de la Plata donde predominan las aguas dulces.

Las imágenes disponibles muestran numerosos pliegues longitudinales que podrían corresponder a los surcos ventrales característicos de los rorcuales, una familia de cetáceos que incluye a las ballenas azul, jorobada y minke, entre otras especies.

Estos pliegues permiten expandir la cavidad bucal durante la alimentación. Los animales incorporan grandes volúmenes de agua y posteriormente la expulsan mediante sus barbas, estructuras que retienen pequeños organismos marinos.

Sin embargo, la fotografía no permite identificar con certeza la especie ni determinar si se trataba de un ejemplar adulto o juvenil. Para establecerlo sería necesario examinar otras características anatómicas o realizar estudios genéticos.

¿Qué tamaño tenía el animal?

La imagen de una retroexcavadora en la playa ofrece una referencia sobre la maquinaria utilizada en el lugar, pero no permite calcular las dimensiones del cetáceo.

Las especies de rorcuales presentan diferencias importantes de tamaño. Algunas ballenas minke adultas miden menos de diez metros, mientras que otras especies superan ampliamente esa longitud.

Sin mediciones de los restos, tampoco resulta posible estimar su peso.

¿Cómo llegó hasta Playa Seré?

El Río de la Plata constituye un sistema estuarino que conecta las aguas de los ríos Paraná y Uruguay con el océano Atlántico. Su salinidad varía considerablemente entre las zonas interiores y la desembocadura.

La presencia de restos de una ballena en Carmelo no significa necesariamente que el animal haya ingresado vivo en aguas dulces.

Investigaciones sobre cetáceos muertos, recogidas por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), explican que los cuerpos pueden desplazarse impulsados por corrientes y vientos. Los gases producidos durante la descomposición también pueden modificar su flotabilidad.

Este mecanismo constituye una explicación posible, aunque no está demostrado que haya ocurrido en este caso.

Tampoco puede establecerse la causa de muerte mediante las fotografías. Para ello sería necesario un examen veterinario especializado.

La identificación definitiva del ejemplar y la reconstrucción de su desplazamiento requieren información técnica que, hasta el momento, no está disponible.

Fuentes: NOAA Fisheries; investigaciones científicas publicadas en Frontiers in Marine Science y Estuaries and Coasts.

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