Dos delfines vararon este lunes en la zona conocida como Arteco, dentro de la bahía de Colonia. El hallazgo activó un operativo de Prefectura y la intervención de especialistas, mientras se intenta establecer por qué los animales llegaron hasta un sector de aguas poco profundas.
El personal de la Prefectura del Puerto de Colonia constató la presencia de los ejemplares y aplicó el protocolo previsto para estos casos. También solicitó el apoyo del Ministerio de Ambiente y del grupo nacional especializado en varamientos.
Los técnicos comenzaron una evaluación clínica y ambiental para determinar el estado de los delfines y definir si existen condiciones para asistirlos y devolverlos al agua. Según la información oficial, cualquier maniobra deberá priorizar el bienestar de los animales y evitar que sufran nuevas lesiones.
La escena reúne varios de los elementos que vuelven complejos estos episodios: animales que necesitan mantenerse en movimiento, una costa de escasa profundidad y una bahía donde las mareas, los vientos y las corrientes pueden dificultar su regreso a aguas abiertas.
Las causas no pueden determinarse a simple vista
Un varamiento no tiene una explicación única. Puede estar relacionado con el estado de salud de los ejemplares, con las características del ambiente o con una combinación de factores.
Entre las hipótesis que deberán considerar los especialistas se encuentran enfermedades, infecciones, parásitos, traumatismos, desnutrición o alteraciones en los sistemas de orientación. El Ministerio de Educación y Cultura ha señalado, al informar sobre este tipo de episodios en Uruguay, que entre las causas posibles aparecen las enfermedades que afectan la orientación, las colisiones con embarcaciones y las tormentas.
También deberá estudiarse si los delfines ingresaron a la bahía mientras perseguían alimento. En aguas poco profundas, la forma de la costa y los cambios de marea pueden dificultar la navegación de los cetáceos y dejarlos encerrados en sectores de los que luego no logran salir.
La investigación científica advierte que los varamientos deben analizarse caso por caso y que, con frecuencia, no es posible identificar una causa exclusiva. Entre los factores descritos se incluyen enfermedades, lesiones, parásitos, floraciones de algas tóxicas, falta de alimento y determinadas actividades humanas.
El comportamiento social también puede influir
Los delfines son animales sociales. Cuando dos o más ejemplares aparecen juntos, una posibilidad es que uno de ellos haya tenido inicialmente un problema y que el otro lo haya acompañado.
Ese comportamiento no permite concluir que uno de los animales esté enfermo ni que el segundo haya varado únicamente por seguirlo. La relación entre ambos deberá evaluarse junto con su condición corporal, respiración, respuesta neurológica y capacidad para nadar.
La presencia de dos ejemplares tampoco alcanza, por sí sola, para hablar de una mortandad masiva o de un fenómeno ambiental extendido.
Ruido, contaminación y biotoxinas: hipótesis que requieren pruebas
El ruido submarino generado por embarcaciones, sonares o determinadas actividades industriales puede interferir con la comunicación, la orientación y la búsqueda de alimento de los mamíferos marinos. Sin embargo, no corresponde vincular este episodio con una fuente acústica concreta sin mediciones, registros de actividad y evidencia clínica.
La relación más documentada entre sonares y varamientos involucra principalmente a ciertas especies de ballenas picudas y circunstancias acústicas específicas. Esa evidencia no permite trasladar automáticamente la explicación a cualquier varamiento de delfines.
Otra línea de análisis son las floraciones de algas nocivas. Algunas producen toxinas que pueden acumularse en peces y llegar a los mamíferos marinos a través de la alimentación. Investigaciones sobre varamientos en Chile identificaron intoxicaciones agudas por biotoxinas en determinados episodios, aunque también encontraron sucesos con causas múltiples o indeterminadas.
Para confirmar o descartar estas posibilidades se necesitan muestras biológicas y ambientales, análisis de sangre, estudios toxicológicos y, cuando corresponde, exámenes posteriores de tejidos.
El lugar del varamiento puede aportar información
La bahía de Colonia es un ambiente distinto de una playa oceánica abierta. Sus aguas someras, la cercanía de la costa, el movimiento de embarcaciones y la dinámica del Río de la Plata pueden influir en la trayectoria de animales desorientados, debilitados o concentrados detrás de cardúmenes.
Los especialistas deberán reconstruir las horas anteriores al hallazgo: estado de la marea, dirección e intensidad del viento, corrientes, temperatura del agua, visibilidad, presencia de alimento y movimientos registrados dentro de la bahía.
También será necesario identificar la especie, porque cada una tiene hábitos, distribución y vulnerabilidades diferentes.
La prioridad es evitar un segundo varamiento
Devolver inmediatamente un delfín al agua no siempre resuelve el problema. Un animal enfermo, agotado o desorientado puede volver a la costa pocos minutos después. Además, una manipulación incorrecta puede provocar lesiones internas o afectar su respiración.
Por ese motivo, la decisión depende de la evaluación de los técnicos. Si los ejemplares presentan condiciones adecuadas, la maniobra deberá orientarlos hacia un sector con profundidad suficiente y una ruta de salida de la bahía. Si su estado no lo permite, los organismos actuantes deberán definir otra forma de asistencia.
Hasta que concluyan los estudios, no existe una causa oficialmente determinada. Las enfermedades, la búsqueda de alimento, las condiciones de la bahía, las mareas, una lesión o diferentes presiones ambientales forman parte de las hipótesis posibles, pero ninguna puede presentarse todavía como explicación del episodio.
Las conclusiones dependerán de la evaluación clínica de los animales, los análisis de laboratorio y la información ambiental reunida en el lugar.
